Transcripción literal del comunicado del PSOE

La probada incapacidad de Otero y su equipo de gobierno para construir algo socialmente aceptable se compensa con las ganas que siempre tienen de destruir todo aquello que funciona a la perfección pero viene del inmediato pasado político del municipio.

Le ha tocado ahora el turno al tramo de la Calle Cervantes comprendido entre la Avenida del Bierzo y Vatemar, en pleno centro de Bembibre. Se reurbanizó hace cuatro años con cargo al Plan Pryco de la Junta de Castilla y León para la revitalización del comercio y con muy poco dinero quedó a satisfacción de todos porque, alternando árboles y farolas entre acera y calzada, la calle ganaba en vistosidad y mantenía su doble aparcamiento.

Pues bien, al equipo gobernante del PP le ha dado por trasladar para ahí a los taxistas y para facilitar las maniobras de sus vehículos en parado no ha habido mejor ocurrencia que arrancar los tres árboles y las dos farolas que se ubicaban en el espacio que iba a destinarse a la parada. Es decir, se ha destrozado sin más la continuidad estética de la calle, en perjuicio de todos, para que los taxistas no tuvieran que arrancar el coche al cambiar de posición, cuando ese mismo efecto se podría conseguir respetándose el orden de salida entre ellos sin necesidad de mover el coche.

Se nos dirá que los árboles han sido trasplantados y las farolas aprovechadas en otras zonas, pero la insensibilidad medioambiental que demuestra una medida de este tipo solo corre pareja con el pésimo gusto de desmochar una calle cuya armonía consistía en respetar los aparcamientos y marcar una doble línea de árboles y farolas entre cada uno de ellos. Ahora tenemos que por el lateral de la Plaza Villarejo esa línea se mantiene, pero justo enfrente la hilera de árboles y farolas ha desaparecido sin que nadie, además, se haya preocupado de reponer los puntos de luz perdidos. Un monumento a la chabacanería y a la ordinariez de un equipo de gobierno que se empeña en pasar a la historia por estas ocurrencias y… por otras de carácter igual o incluso peor.

Cuando el diablo está ocioso espanta las moscas con el rabo, y esto es lo que le pasa al desgobierno que tenemos instalado en Bembibre: no tienen que hacer y matan el tiempo destruyendo todo lo que encuentran a su paso, a la mayor gloria –nunca mejor dicho– de una concejala que trabaja profesionalmente en León capital y nadie se ha dignado explicarnos, a pesar de preguntarlo con reiteración, cómo y cuándo se las arregla para atender o lo que sea su concejalía de Bembibre.

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