Por unanimidad, de forma urgente y sin estar previsto. En este contexto la Corporación municipal aprobó este jueves salvar la sociedad pública Pibasa, que presentó unas pérdidas a 31 de diciembre de 1.548.802,96 euros. Una situación que obligaba al Ayuntamiento a tomar una decisión entre asumir las pérdidas –bien sea con dinero en efectivo o con alguna fórmula de gestión-, o en caso contrario disolver la sociedad en un plazo de dos meses.

El alcalde de Bembibre, José Manuel Otero, justificó esta sesión urgente con arreglo a la premura por el plazo de dos meses para acordar la continuidad o disolución de Pibasa. Con la voluntad que todos expresaron de proceder a su salvación, los concejales dieron por unanimidad un voto de confianza a la empresa municipal que gestiona el polígono de San Román, aunque a partir de este momento deberán debatir las fórmulas y el planteamiento de futuro en el consejo de administración.

El portavoz de la oposición, Manuel Ángel Rey, criticó que no se les hubiera informado con más antelación de la intención de celebrar el Pleno. Entendió con ello que no se iba a contar con la oposición, y aludió a la buena sintonía que caracteriza el funcionamiento de la sociedad pública.

Por su parte, el alcalde negó que fuera esa la intención, y dijo que en este momento sólo pretendían dar un paso para agilizar la tramitación y evitar la celebración de un Pleno ulterior en un plazo corto de tiempo para tomar una decisión que la Corporación podía tomar este mismo jueves.

El consejo de administración deberá suscribir ahora los acuerdos correspondientes, aunque sabiendo que existe una garantía de continuidad de la empresa pública.

El Ayuntamiento tiene dos opciones a partir de este momento, que es hacer frente a esta cantidad con fondos municipales, o recurrir a alguna fórmula de explotación. Otero apuntó al centro de iniciativas empresariales, aunque no concretó cómo se llevaría a cabo.

 

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