Transcripción literal del comunicado del Grupo Municipal Socialista

Otero, que para dar ejemplo de gestión llegó a Bembibre pregonando la transparencia, nos demuestra cada día que de lo dicho no hay nada. Hay amiguismo y clientelismo al mismo estilo que el del Partido Popular a todos los niveles: aprovecharse del puesto público para sacar beneficios privados.

Nos extrañaba la cantidad de carpas que se veían en las fiestas del Cristo y en otros eventos municipales, que habían sido contratadas a la misma empresa, y ahora ya tenemos la explicación: el concejal César Ferrero Luengo es agente comercial de esa empresa y, por tanto, tiene interés en la operación, porque cuanto más se contrate más comisiones cobra.

Es la doble cara que Otero nos enseña cada día, su ley del embudo: lo hacen mal todos los demás, menos yo, que hago lo mismo y peor, pero lo mío no se sabe y por eso está bien. Ahora que se sabe, el concejal contrata y Otero bendice la contratación, maniobra perfecta. Él, que daba lecciones de moral a todo el mundo, porque estaba detrás y no se le veía, ahora, una vez que se ha puesto delante, nos muestra su auténtica realidad: primero yo, después los míos y luego nadie.

Y es que Otero jamás soñó con llegar tan alto, ni Bembibre pensó nunca llegar a caer tan bajo.

 

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