El Pleno de Bembibre ha dado luz verde con los votos del equipo de gobierno a la compra del edificio Villarejo por un importe de 100.000 euros. Si bien el valor total de la compra se eleva a 253.185 euros, los anteriores propietarios rebajaron 153.185 euros con unas condiciones sobre su uso, y en concreto con plazos para la rehabilitación del edificio.

Por un lado, las partes identifican un uso al servicio del arte y de la cultura, preservando la memoria y reconociendo a la persona y obra de Bernardo Alonso Villarejo y de su sobrina, la pintora María Isabel Alonso. Los usos que se pueden dar son como biblioteca, museo, exposiciones o salas de música, y muy concretamente para la difusión y exposición del Hijo Predilecto.

Respecto a la rehabilitación del edificio, la donación contempla un plazo de ocho años para garantizar la rehabilitación y redacción de anteproyecto y proyecto básico para la solicitud de financiación, lo que implicará al menos a la próxima Corporación en la restauración de este edificio modernista.

Por el contrario, el incumplimiento de estos requisitos implicará el pago de una indemnización hasta cubrir el 100% del valor de la vivienda.

 

El debate

El debate en sesión plenaria volvió a evidenciar el distanciamiento entre equipo de gobierno y oposición, incluso en la última sesión de la legislatura.

El portavoz socialista, Manuel Ángel Rey, tildó la medida como electoralista. “Después de cuatro años de austeridad ahora en unos meses tiran la casa por la venta en gastos que no tendrían que afrontar como la estación de autobuses, la iluminación de la rotonda de San Román, la estatua de Gil y Carrasco o esta misma, todas destinadas a tapar la vergüenza de su mala gestión”, reprochó. Y sobre el uso que se dará del edificio, dijo que la casa de las culturas ya está acondicionada para este fin con lo que “un euro que se gaste sale muy caro”.

De hecho, Rey preguntó a ver “qué piensa hacer usted con la casa de las culturas, ¿la cerrará o mandendrá dos edificios abiertos?”.

El portavoz del equipo de gobierno, Sigifredo Benavides, no quiso profundizar en el debate más allá que explicó que el objetivo es “preservar el patrimonio cultural de la villa y aumentar el patrimonio”, ya que, añadió, “la capitalización es un derecho que tienen todos los bembibrenses y es un deber de cualquier gestor que se precie de serlo”.

La compra en sí del edificio fue uno de los dos puntos relacionados con la operación de compraventa. Un segundo punto del orden del día aprobó las condiciones de la donación, y aquí fue donde el debate fue más acalorado. La oposición pidió el pronunciamiento del secretario pero el alcalde dio paso a la votación sin dar la palabra al alto funcionario, lo que provocó la negativa de los socialistas a votar.

Al final, tras la aclaración del secretario y el voto contrario del PSOE, los candidatos del los dos partidos cerraron el Pleno con una declaración de intenciones para evitar la dinámica de las sesiones plenarias de esta legislatura. Otero pidió a Courel que “éste sea el foro de debate de los asuntos que importan a Bembibre y a los bembibrenses, y no lugar de odio, de rencores y de no saber guardar la compostura.” Por su parte, Courel comparó esta legislatura con la anterior y remarcó que entonces “nunca hubo insultos. “En esta legislatura quizá hubo exceso de tensión por ambas partes, y lo que tiene que haber es mirar y pelear por los ciudadnaos que es lo que importa, no ver quien gana o quien pierda”.

Otero concluyó apelando al entendimiento y “que lleguemos a los acuerdos más interesantes y fructíferos para la ciudadanía”.

 

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