Transcripción literal del comunicado de prensa del grupo municipal socialista de Bembibre

Es muy fácil hacer la reseña de los primeros cien días de Otero en su segundo mandato porque se resume en más de lo mismo, o sea, nada de nada, como siempre.

Acaban de celebrarse las fiestas del Cristo y la repulsa de la gente es unánime, no ha habido fiestas ni nada que se le parezca. Otero se ha apresurado a disculparse con el mal tiempo y la falta de presupuesto, pero eso ya no cuela: un programa de risa, oscuridad en las calles, orquestas de regional, mil actos deportivos de relleno, una inmensa decepción. El mal tiempo casi ha sido una bendición para los organizadores porque así se han escondido las muchas carencias que había. Y lo del presupuesto es menos de recibo que nunca, porque el Patronato se ha gastado más de medio millón euros entre el Cristo y la Salida del Santo y nos parece que eso no es moco de pavo. Y es que hay algo que seguro no ha habido: austeridad.

La Estación de Autobuses sigue en standby. A costa del dinero de los vecinos se hizo la primera fase a toda prisa, para justificarse ante las elecciones, y después se prometió que quedaría terminada en junio. Ha pasado el verano y los 360.000 € de obra que faltan siguen sin contratarse, ya no hay prisa. Eso sí, Otero, en el pleno de presupuestos, reconoció que otra vez ha habido que meter mano en el bolsillo de los vecinos, porque la subvención de la Diputación, de 160.000 €, no cubre el 20 % del gasto. Por tanto, ponemos otros 32.000 € más para la Estación que pagaban la Junta y la Diputación.

Hablando de presupuestos, es una vergüenza que otra vez se aprueben en el mes de agosto, cuando han pasado tres cuartas partes del año, y es mucha más vergüenza aún que Otero se empeñe en aprobarlos por encima de los diez millones de euros cuando Bembibre no gestiona ni siete millones desde que Otero es alcalde. Para eso lleva cinco años hinchando las cifras con la novena fase del polígono industrial, que nunca ha sido capaz de poner en marcha, y desde hace dos se apunta a una ruta verde con Cobrana que, aun el caso de que se hiciera, no debe figurar en presupuestos porque no es una obra municipal. Son casi cuatro millones de euros ficticios con los que pretende adornar su gestión que ahora ya cobra a pelo de conejo, 28.000 € anuales de sueldo, a los que habrá que sumar los de su sueldo de procurador en cortes y que se comprometió a hacer público en cuanto lo supiera, pero que parece que aún no está enterado de ello.

De lo demás no se puede hablar porque es imposible hablar de lo que no existe. Otero sigue igual que acabó el mandato anterior, sumido en la inactividad más absoluta, presumiendo de que baja los impuestos cuando los ha subido más que nunca y que fomenta el empleo cuando no ha sido capaz de vender una sola parcela en el polígono desde que es alcalde. Otero, en fin, sigue con su rollo de siempre: muchas palabras, pocos hechos, promesas, promesas, promesas y mentiras, mentiras, mentiras. Le va bien así, sin duda, pero de Bembibre no se puede decir lo mismo.

 

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