Transcripción literal del comunicado de prensa del grupo socialista

En cuatro años de mandato de Otero la población de Bembibre no solo ha traspasado para abajo la barrera psicológica de los diez mil habitantes, sino que ha caído desde los 10.060 a los 9.568, o sea, 492 personas menos. Pero, ojo, estos datos oficiales se refieren a 31 de diciembre de 2014, de modo que, si se ha mantenido el descenso poblacional a lo largo de 2015, y todo indica que sí, Bembibre está hoy por debajo de los 9.500 habitantes, lo nunca visto.

Por toda respuesta nos dicen que no nos quejemos, que todos estamos igual de mal, pero mal de muchos es consuelo de tontos. Otero, aquí, no puede hacerse el desentendido, porque los padrones de los Ayuntamientos mineros que acaban de hacerse públicos arrojan cifras peores, pero recogen las pérdidas de población de los últimos quince años y Bembibre lo que ha perdido lo ha perdido en los últimos cuatro años, los cuatro años de Otero.

En los ocho años anteriores de mandato socialista, mientras los demás municipios mineros perdían población por la crisis del sector, Bembibre se mantuvo siempre por encima de los 10.000 habitantes, y eso que desde 2007 se sumó a la crisis minera la crisis económica general. Luego, algo se haría entonces de manera diferente que daba mejor resultado que lo que se hace ahora.

Ahora, en Bembibre, lo que se hace para asentar población es subir los impuestos y el sueldo del alcalde, y se bajan el empleo y la calidad de vida. El IBI ha subido un 38 % en los cuatro años de Otero y el agua está a punto de subir la friolera de un 80 %. El alcalde ya nos cuesta 35.000 € anuales por media jornada de trabajo que, en la práctica, es mucho menor por sus obligaciones políticas en Valladolid. El paro sigue sin remitir y se desperdicia un polígono industrial que se creó precisamente para absorber los excedentes del carbón. El aspecto desolador de nuestras calles demuestra hasta qué punto hemos caído en el pozo sin ninguna esperanza de remontar. Eso sí, la gente, pasando necesidad, y Otero, presumiendo de un remanente de tesorería de dos millones y medio que nadie sabe dónde está y en qué lo emplea.

A esto nos han conducido las políticas de derechas. No solo hemos perdido la referencia de los diez mil habitantes, irrenunciable para cualquier alcalde de Bembibre que se precie, sino que estamos perdiendo la dignidad y el orgullo de ser de aquí. Mientras, a Otero le va mejor que nunca.

 

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