Transcripción literal del comunicado de prensa del grupo municipal socialista del Ayuntamiento de Bembibre:

Otero, como siempre, se defiende de la última condena judicial anunciando un recurso ilusorio y presentando sus trapicheos como ganancias económicas para el Ayuntamiento. El caso es no dar el brazo a torcer, huir hacia adelante hasta que se acabe el mundo. Él nunca tiene la culpa de nada, ahora es el secretario el que le aconsejó que adjudicara a dedo la gestión de las piscinas a Clece y, si falta en el expediente su informe y el de la interventora, eso no quiere decir que no se los pidiera, sino que ninguno de ellos le puso ningún impedimento para cometer las barbaridades que han tenido que anular por partida doble los tribunales de justicia.

En cuanto al recurso, si está bien asesorado, ya sabrá que no es un recurso de casación ordinario, es un recurso extraordinario que ni siquiera le va a ser admitido porque se incumplen los requisitos legales. También sabemos que a eso no le da ninguna importancia, ya que, recurriendo, como paga con dinero de todos, le da igual llegar al Tribunal Internacional de La Haya. Que tomen nota los vecinos de Bembibre. Otero no solo nos cuesta 40.000 € de sueldo por ser alcalde a media jornada, sino lo que despilfarra en costas judiciales y pleitos sin ningún sentido.

Lo peor es cuando dice que le ha ahorrado 150.000 € anuales al Ayuntamiento. Pero, hombre, si todo lo que había que pagar a Clece eran 32.678,18 € por la diferencia entre lo que costaban las piscinas climatizadas y lo que se ingresaba por la residencia de ancianos, ¿de dónde saca 150.000 €? Todo esto sin contar que ahora Clece cierra durante los cuatro meses de verano las piscinas cubiertas, que son las que le cuestan dinero, y explota por la cara las piscinas descubiertas, que son las que le dan dinero. Cuando Otero habla de ahorro está delirando y, lo que es peor, mintiendo, porque todo lo que está ganando Clece es lo que pierde el Ayuntamiento.

Otero tiene que dejarse de historias y explicar a la gente por qué no aceptó en principio la prórroga que le ofrecía Clece y luego la negoció admitiendo un recurso que le había presentado fuera de todos los plazos legales; por qué tramitó el expediente sin permitir que ninguna otra empresa pudiera licitar por el contrato; por qué no solicitó informes jurídicos y económicos del secretario y la interventora municipales, ni fiscalizó el contrato; por qué no exigió a Clece la prestación de las fianzas previstas en la ley; y por qué le cedió a Clece las piscinas de Pradoluengo gratuitamente y sin ninguna clase de procedimiento.

La connivencia entre Otero y Clece ha quedado perfectamente demostrada en el proceso, ahora solo falta que nos explique si, además de Clece, que es una empresa y no una ONG, alguien ha salido ganando con esta operación, porque, desde luego, Bembibre está claro que ha perdido.

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