Resulta evidente para cualquiera que preste un mínimo de atención, el uso que se está haciendo de esta "crisis" económica de carácter financiero, gestionada por los mismos que la han provocado, para recortar todo tipo de derechos sociales, laborales, sanitarios, etc…, en beneficio de ese pequeño grupo dominante que ostenta el poder político y económico.

Se promulgan o modifican las leyes al antojo de quienes gobiernan, para dar cobertura legal y jurídica a sus actos. O se proponen nuevas leyes que permitan sancionar a quienes protesten, aunque sea de forma pasiva, sin haber pedido y obtenido antes la correspondiente autorización.

La “crisis” sirve para justificar cualquier tipo de atropello contra los trabajadores y las clases medias, como el  despido libre, la libertad de las empresas para reducir los salarios o modificar unilateralmente las condiciones del contrato de trabajo… las continuas subidas de impuestos a los trabajadores, pero nunca a las grandes fortunas… e incluso perdonar por decreto a quienes han defraudado.

Pero todo esto no es suficiente. Los dos pilares básicos que contribuyen a crear una sociedad más justa y más igualitaria, la educación y la sanidad, también pretenden derribarlos. En nombre de la “crisis” se puede justificar lo injustificable y ya se están dando los primeros pasos en esta dirección. Tasas universitarias que van a dificultar e incluso impedir el acceso a una formación superior a los más desfavorecidos, medicamentos más caros, incluso para los pensionistas... menos prestaciones sanitarias…

Y después de tanto atropello por qué no ir un poco más lejos. La ambición de los más poderosos no tiene límites. Una multinacional del sector farmacéutico y hospitalario, especializada en hemoderivados (derivados de la sangre), no ha tenido ningún rubor, según ha publicado el periódico “El País” y algún otro medio de comunicación, en pedir al gobierno que autorice el pago por donaciones de sangre. Para esta multinacional que prefiero no nombrar, el sistema español de donaciones es “romántico” y el pago por la sangre puede ser un buen complemento para los parados... utilizando una vez más la “crisis” como justificación.

Ahora pretenden hacer negocio con nuestra sangre. ¿El siguiente paso cuál va a ser? ¿la venta de órganos? No será difícil justificarlo… “hay crisis”.

E.P.

felix 359 1

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