En Proyecto León estamos sorprendidos del enfoque que nuestros candidatos/as por León le dan a la campaña electoral: viene a ser el mismo que en la del 20-D, en la que ya actuaron como portavoces del líder nacional de turno y se despreocuparon de los problemas y soluciones de y para León. Así, critican a los opositores de sus líderes, pero sin plantear su propuesta a los problemas de aquí. Como mucho citan nuestros puntos más sensibles como el carbón, la leche u otros, no tanto para proponer una salida viable a los mismos, sino para resaltar lo mal que lo hacen los demás, echándoles la culpa de la situación sin aportar soluciones concretas propias; solo vaguedades y buenas intenciones.

Evidentemente los asuntos nacionales e internacionales son importantes; no lo dudamos. Pero la mejor forma de contribuir al bienestar del mundo comienza por solucionar los problemas propios.

Lo más sangrante es que los políticos obvian nuestros puntos débiles principales y globales, de los que los problemas sectoriales son solamente signos o consecuencias. Es muy importante identificar y definir el problema principal de León para que cualquier actuación que se realice desde las administraciones lleve una orientación concreta y además se sume a la solución global.

Desde Proyecto León consideramos que el principal problema de toda la provincia es la despoblación, en correlación máxima con la tasa de actividad. Éste índice, la tasa de actividad, se obtiene del cociente entre la población de 16 a 64 años ocupada o en demanda de empleo (es decir, la población activa) respecto a todos los que se encuentran en esa edad (activos o no). En consecuencia no influye negativamente el tan denostado envejecimiento de los ciudadanos. Éste es considerado por muchos “creadores de opinión” como un problema para el desarrollo, aunque es un signo de bienestar y una oportunidad para bastantes sectores sociales.

La tasa de actividad en León es la segunda más baja de España, a 10 puntos de la media. Si añadimos que la tasa nacional es de las más bajas de Europa, comprendemos que nuestra desocupación esté provocando que en el último medio siglo hayamos perdido más de 60 000 habitantes. El abandono de una importante área rural y el empobrecimiento general de la provincia tenían que llegar como consecuencia.

Puesto que en Proyecto León no consideramos fáciles los milagros y sí que lo único interesante de los problemas son las soluciones, vamos a proponer algunas evidentes. Hay muchas más para las que no tenemos aquí espacio, aunque estamos dispuestos a debatirlas en cualquier foro.

Es fundamental que todos nuestros alcaldes y concejales conozcan y manejen las claves del desarrollo. Por eso las instituciones como Diputación y Junta tienen una responsabilidad de formación esencial, además de los propios interesados.

Debemos tener un estudio riguroso de ordenación del territorio donde cada comarca cuente con un modelo propio de desarrollo que indique las potencialidades y posibilidades más favorables. Por supuesto luego habrá que llevarlo a cabo.

En las materias de formación de nuestros jóvenes debería estar incluido el contenido del apartado anterior, así como las habilidades precisas para su aplicación.

Las administraciones, Diputación, Junta y Universidades, deben facilitar estudios y formación sobre los puntos importantes para el desarrollo de cada sector. Deberían indicar el recorrido potencial y avalar y asesorar a los emprendedores que surjan en cada uno.

Una razón de peso por la que se abandona el área rural es la falta de socialización o vida social de las personas. Al efecto ya tenemos algunas medidas como el transporte a la carta, los CEAS y otras, pero deben reenfocarse hacia los resultados deseados y que sean medibles.

El espacio leonés está estructurado en referencia a dos grandes áreas urbanas: Ponferrada para el Bierzo y León para el conjunto de la provincia. Necesitamos que sean nuestra guía social y económica. Ninguna de las dos está en su mejor momento y necesitan prácticamente refundarse. En ambas la crisis del carbón y del campo nos ha pillado sin alternativas que compensen la destrucción de actividad económica. En el caso de León necesita además tamaño: no puede ser que se diseñen los servicios para una ciudad de 120 000 habitantes si lidera un área urbana de 180 000 y es la cabecera de más de 300 000 habitantes. Ambas urbes necesitan urgentemente sus respectivos planes estratégicos, que definan sus objetivos y el camino por el que conseguirlos. Así todos los ciudadanos podremos contribuir a avanzar hacia esas metas.

Por último, falta algo de lo que están sobrados los leoneses de la diáspora y carentes los que vivimos aquí: el orgullo de pertenencia. Además de la generación de actividad económica, debemos incluir en el plan general de servicios el paisajismo y la armonía del entorno, erradicando el feísmo tan desarrollado en nuestros pueblos y ciudades. Esa es una parte fundamental para recuperar el orgullo por los orígenes.

Estas pocas medidas -hay muchas más-, no necesitan grandes fondos europeos ni nacionales, sino el esfuerzo de los políticos y sus equipos. Es urgente actuar porque lo que para el Estado pudieran ser meras propuestas de mejora, para nosotros ya es una cuestión de supervivencia.

Candidatos/as por León: para poder contribuir al desarrollo de España les corresponde a ustedes empezar por resolver los problemas de León. Así pues concluimos que lo que necesitan nuestros políticos, los de aquí, es una INMERSIÓN EN LEÓN.

Proyecto León

felix 359 1

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