Háganme caso, viajen. Enrique Gil fue un viajero incansable; no dejó de viajar en los cortos e intensos diez años que vivió, desde que dejó El Bierzo y se fue, primero a Valladolid y luego a Madrid, hasta su muerte en Berlín recién cumplidos los treinta años. En primer lugar, viajó mucho por su tierra y es el primer viajero berciano y leonés: sus artículos sobre Las Médulas, Astorga o la catedral de León permanecen como modelos; pero viajó por Castilla y el norte de España, Barcelona, París... Berlín: estudiando la industria, las costumbres, los modos de vivir, aprendiendo con infinita curiosidad.

Siguiendo sus pasos, un reciente viaje me ha llevado hasta Escocia, país que Enrique Gil no tuvo la suerte de conocer, pero tiene una honda presencia en su obra, desde Walter Scott a Lord Byron, pasando por Ossian, Milton y toda la poesía y romance histórico que llegaban aquí como novedad hacia 1830, a través de las traducciones francesas.

Saboreé las huellas escocesas en El Señor de Bembibre a orillas del lago Katrine, donde Scott sitúa la leyenda de la Dama del Lago, muy cerca de la casa natal de otro héroe romántico, Rob Roy. Contemplando el barco de vapor Sir Walter Scott, que desde hace más de cien años surca majestuoso las aguas del Loch Katrine, imaginé que en El Bierzo el vaporeto Enrique Gil  surcaba las aguas del lago de Carucedo, circundado por un sendero peatonal, y cientos de visitantes leían en la orilla pasajes románticos. Soñar es gratis.

Valentín Carrera


Enlaces wiki románticos:
Fotos: El lago Katrine, de la serie Scottish, de Carmen R. Carracedo
Libro El Lago de Carucedo, de Enrique Gil.
Cuento y drama romántico en El Lago de Carucedo, por Borja Rodríguez
Wiki: BibiliotecaGilyCarrasco.com

 

 

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