Alvaro Aparicio Mourelo¿Qué hacen los sindicatos en los consejos de administración de las cajas de ahorros? Se supone que proteger los intereses de sus trabajadores y, además, defender el interés general de la propia entidad. Pero si los sindicatos hubieran cumplido con su papel teórico en las cajas de ahorros, quizá lo que está ocurriendo ahora se hubiera evitado. Debieran haber velado porque los administradores de estas entidades de crédito hubiesen actuado con rigor y prudencia para garantizar la continuidad de la entidad sin contratiempos y, con ella, la de sus empleados.

Cuando los balances de las cajas se sobrecargaron de créditos hipotecarios y de préstamos al sector inmobiliario que podían poner en riesgo su futuro, los sindicatos nada hicieron ni dijeron para impedirlo. ¿Alguien les escuchó lanzar alguna advertencia sobre los riesgos que iban acumulando las cajas? ¿Hubo alguna movilización que denunciara este excesivo nivel de riesgo que podía provocar la crisis de la entidad y poner en peligro muchos puestos de trabajo? ¿Algún reparo mostraron a la colocación indiscriminada de participaciones preferentes? Si ni tan siquiera hoy se atreven a denunciar el continuo incumplimiento de horarios al que se sometió y se somete a los empleados ¿o acaso no ven cómo numerosas tardes no laborables se trabaja en las oficinas sin cobrar horas extras y sin cotizarlas a la Seguridad Social? Flaco favor a empleados, impositores y a la sociedad en su conjunto.

Si a eso se dedican los representantes sindicales en los consejos de administración de las cajas de ahorros, lo mejor es que desaparezcan de ellos. Da lo mismo que quien esté cobrando cientos de miles de euros anuales por su presencia en los mismos se quede con el dinero en concepto de remuneración por los servicios prestados o que lo entregue al sindicato. Da la sensación de que están allí para llevárselo crudo y que, en mayor o menor medida, son cómplices de quienes han desencadenado la crisis del sistema financiero español. Una crisis que a golpe de reestructuraciones, fusiones y cierres provoca la pérdida de puestos de trabajo.

Se muestran muy críticos con la gestión en las cajas de ahorros pero, como ocurre con los partidos políticos tradicionales, los sindicatos se anclan a los sillones de los consejos de administración de las antiguas entidades sin ánimo de lucro, integradas hoy en nuevos bancos, para lograr otra fuente de ingresos: las remuneraciones que reciben sus representantes en concepto de dietas, asignación fija y los derivados de su presencia en consejos paralelos de estas entidades -la retribución total de los sindicalistas en los consejos de las cajas fundadoras de Bankia en 2011 superó los 600.000 euros-. Alguien podría pensar que cobran por mirar hacia otro lado. Si fuese así, si con estas retribuciones se comprara su silencio, sería lamentable. Intolerable.

Álvaro Aparicio Mourelo
Responsable de Economía de Unión Progreso y Democracia en Castilla y León

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