• Hace algunas semanas, asistí a una reunión del Círculo de Podemos en el Ateneo de Cerdanyola del Vallès. El orden del día tenía un único punto: “el derecho a decidir o no el 9N” en Cataluña. Cada uno de los presentes fue dando su opinión y todos los asistentes, menos uno, se manifestaron de acuerdo con el derecho a decidir el próximo 9N por parte de la ciudadanía catalana. Ante esta casi unanimidad de los asistentes, introduje en el debate la dicotomía “derecho a decidir” vs “derecho a decidir el 9N” e invité a los presentes a reflexionar sobre estos dos derechos, al tiempo que expuse mi punto de vista.

• El pasado domingo, 2 de noviembre, tuvo lugar, en el teatro municipal La Sala de Rubí, una asamblea de Podemos a la que asistieron unos 580 representantes de los círculos que funcionan en Cataluña. Y, según los medios de comunicación, los asistentes manifestaron la misma posición que los que estaban presentes en la reunión del Ateneo de Cedanyola: “la versión catalana, Podem, se reafirma en el derecho a decidir de los catalanes el 9N, pero mantiene una postura neutral respecto a la independencia”, aspecto que habría que discutir con los compañeros que configuran Podemos (cf. El Periódico, 3.11.2014). De todos modos, según uno de sus portavoces, “para Podemos la prioridad es el programa social que plante cara a la ‘prepotencia y al inmovilismo’ del PP”.

• Ante la proximidad del 9N y ante el punto de vista coincidente de los círculos de Podemos de Cataluña, me permito exponer aquí mi punto de vista tanto sobre el derecho a decidir, ya que una cosa es el “derecho a decidir” y otra muy distinta el “derecho a decidir el 9N”, como sobre la “prioridad del programa social”.

• “Derecho a decidir”. Creo que nadie, si es realmente demócrata y si nos dejamos guiar única y exclusivamente por la razón y el sentido común, puede estar en contra del derecho a decidir. En la democracia formal española, que no real, se nos ofrece la posibilidad de decidir y de elegir periódicamente a las personas que —a nivel municipal, autonómico o nacional— deben ocuparse de la gestión de la “res publica”. Además, en nuestra vida privada, en la medida en que podemos decidir y elegir aquello que creemos más conveniente para nosotros, somos auténticos ciudadanos libres. Por lo tanto, el derecho a decidir es un derecho fundamental y la prueba del algodón en una genuina democracia; y ningún auténtico demócrata puede posicionarse en contra.

• “Derecho a decidir  el 9N”.  Ahora bien, el “derecho a decidir el 9N” es harina de otro costal. Querer votar el 9N, a la brava, sin las garantías legales necesarias, que den fiabilidad a los resultados, como defienden los círculos de Podemos de Cataluña, no es de recibo. A no ser que Podemos-Cataluña haya decidido romper la baraja, tirarse al monte y llegar al poder saltándose a la torera la legalidad vigente. Esta posición es algo que desmiente, hasta el momento presente, el comportamiento de la cúpula de Podemos al haberse presentado a las elecciones europeas y al estar preparando las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales, siempre dentro del marco legal en vigor. Por su comportamiento, Podemos acepta, sigue y aplica la receta propuesta por Torcuato Fernández Miranda para pasar de la dictadura franquista a la democracia formal actual, que él resumió lacónicamente con estas palabras: “hay que ir de la ley a la ley”. Por eso, me llama poderosamente la atención que, en Cataluña, los Círculos de Podemos estén masivamente por el “derecho a decidir el 9N”, burlándose de la legalidad vigente. Esto denota una nítida contradicción entre el punto de vista de los círculos de Cataluña y la praxis de la cúpula de Podemos y de los círculos del resto de España.

• El “Programa social”. Además, la posición de los Círculos de Podemos de Cataluña sobre el “derecho a decidir el 9N” parece estar en contradicción con la prioridad de esta joven formación política: “el programa social”. Esta prioridad es exigida urgentemente por el despilfarro de recursos, por la corrupción y por las consecuencias de la crisis económica: paro, pobreza galopante, malestar creciente y desesperado, recortes y más recortes en sectores vitales para el Estado del Bienestar (educación, sanidad, servicios socales). Podemos, si no quiere defraudar, como los partidos de la casta política, a los ciudadanos que, según la última encuesta de El País (2 de noviembre), están dispuestos a darle la mayoría parlamentaria, debería centrarse en los problemas reales de los ciudadanos (crisis, paro, políticas sociales, sanidad, educación, etc.) y no dedicarse a lo que se dedican los de la casta política: a parlotear sobre cosas que no interesan a los ciudadanos, a llevárselo crudo y a vivir con el sudor de los de enfrente

• Hacer hincapié y centrarse en los verdaderos problemas de los ciudadanos de Cataluña (el programa social) permitirá a Podemos hacer política verdadera y hacerla de otra forma. Así se alejará de los comportamientos de los partidos de la casta, que han olvidado que, en política, lo único importante son las personas, como decía aquel eslogan olvidado por C’s, una vez que ha empezado a degustar las migajas del poder con algunos diputados en el Parlament;  y que se debe ir a la política para servir a los ciudadanos y no para servirse de ella en beneficio propio. Por eso, a los que quieren decidir el 9N, se les puede decir lo que verbalizó el torero Rafael Guerra Bejarano, más conocido como Guerrita: “Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Por otro lado, querer conculcar la legalidad sin esperanzas de validar la consulta de pacotilla o de la señorita Pepis, como la califican algunos, es contribuir a crear una gran decepción y una gran frustración, y a encrespar a los ciudadanos. ¡Y esto es muy grave!

Manuel I. Cabezas González
Doctor en Didactología de las Lenguas y de las Culturas
Profesor Titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada
Departamento de Filología Francesa y Románica
Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

 

 

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