Santiago Trancón presentó su libro en La Casa de León de Madrid, situando su libro dentro del momento social y político en el que estamos viviendo, destacando el interés actual del Quijote y el ejemplo de Cervantes, que creía en el valor transformador de la palabra y la literatura. Defendió además el origen judeoconverso de Cervantes y el Quijote como la hipótesis más verosímil de todas las posibles, la más congruente con la vida, la obra y el momento histórico que vivió Cervantes. Además del carácter abierto y no dogmático de su investigación, que considera muchísimo más fundamentada que la interpretación católico-manchega dominante.

También rechazó algunas afirmaciones del profesor Francisco Rico, al que llamó "el papa de la Iglesia cervantina", quien llama a Cervantes "meapilas" y "miembro de la División Azul", entre otras "tonterías". Frente a los estudios academicistas "amanchegados", defendió Santiago Trancón el carácter riguroso y académico de su libro, pero muy alejado de la pedantería y los dogmatismos con que se ha acabado "momificando" a la figura de Cervantes y llenando de tópicos el Quijote.

Con citas del propio Cervantes explicó que el autor hoy debe abandonar cualquier pedestal o torre de marfil, creer en su propia creación y convertirse él en el promotor directo del libro, buscando el apoyo del nuevo lector. Sólo así el libro de pensamiento y de creación podrá sobrevivir a la banalización y degradación actual de la cultura y la literatura.

 

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