Es un deber moral y un placer presentar la primera edición electrónica de la obra Manuel Girón Bazán (1919-1951) Una biografía controvertida, de Santiago Macías, publicado antes en Las vidas del centenario (Fundación Álvarez Osorio, 2008) y versión resumida de El monte o la muerte (Temas de Hoy, 2005, prólogo de Julio Llamazares), un libro apasionante cuya lectura es imprescindible para conocer las claves de la postguerra española.

Esta ágil versión ilustrada que ahora presentamos en epub incluye un anexo con documentos inéditos que darán al lector cercanía con el contexto histórico (1936-1951) para situar mejor la vida legendaria del guerrillero antifranquista Manuel Girón, “el hombre que murió tres veces”, en expresión de Llamazares. Girón fue matado tres veces por la Guardia Civil y una cuarta vez más por el silencio, un espeso silencio de cuarenta años que extendió su manto sobre nuestra sociedad y sobre las conciencias con el peso amargo de la niebla del miedo. Los libros de Santiago Macías rasgan esas tinieblas, nos cuentan la historia de los perdedores y nos devuelven la memoria secuestrada.

Santiago Macías [Ponferrada, 1972], no precisa otra presentación que la de ser, posiblemente, el autor berciano más vendido de todos los tiempos. A falta de estadísticas, y sin necesidad de medir sus libros de historia con las novelas de Gil y Carrasco o de cualquier otro autor o género, comparación imposible y que no vendría al caso, El monte o la muerte y la investigación sobre Las fosas de Franco (Temas de hoy, 2003, en colaboración con Emilio Silva), son dos auténticos bestsellers que muestran el verdadero interés de tantos y tantos lectores por conocer su historia y la de sus abuelos.

En el delicado tapiz de la memoria, esa intrahistoria local y familiar fue dibujada durante cuarenta años con los hilos amarillos y gualdas de los vencedores, creando una imagen desdibujada e incompleta, dejando muchas preguntas sin respuesta y muchos muertos en las cunetas.

Más allá del dolor físico de quienes fueron torturados y matados, del horror de la guerra, de la pérdida del ser querido, permaneció durante décadas el estigma social y político: la familia marcada con un círculo rojo, la novia rapada, la viuda apestada, los hijos fichados. Y eso ya no fue producto de la locura de la guerra, ni siquiera de la inmediata postguerra atroz, sino fruto del odio, de la cobardía y del miedo, destilados gota a gota. No nos corresponde juzgar la historia, sino recordar, tan vivas y necesarias, las palabras con las que Azaña clamó en el desierto: “Paz, piedad y perdón”.

Cuando en 2011 nació eBooksBierzo, la vida del maquis Girón estuvo entre los primeros títulos seleccionados. Al editar, por fin, este libro de Santiago Macías, añadimos un hilo digital a la reconstrucción de la memoria, que deseamos tenga continuidad en títulos futuros, garantizando su transmisión a las nuevas generaciones; pero como editor cumplo un deber personal que quiero compartir con el lector o lectora, haciéndoles cómplices de los hilos que tejen el tapiz de mi propia memoria:
1936. Un hilo de seda negra: una guerra, un rojo, un maquis, un guerrillero antifranquista que entra en la leyenda, Manuel Girón; un silencio de cuarenta años.

1972. Un cinturón negro: un maestro de yudo sabio, como Siddhartha, enseña el camino de la vida a un adolescente. Yo soy aquel adolescente, pero tardaré cuarenta años en saberlo. El viejo maestro oculta en la bodega una caja con los restos del guerrillero rojo y guarda silencio.
2008. Un hilo de papel: un viaje hacia la libertad. Una noche en una cabaña. El adolescente cuenta a sus hijas la historia de los que perdieron la guerra. Un laboratorio que reconstruye la memoria histórica nos muestra el camino para ganar juntos la paz.

Hilemos el tapiz: En aquellos días de 2008, que ahora nos parecen lejanísimos, el país hablaba con estruendo y polémica torticera de la Ley de la memoria histórica. En primavera recorrí a pie y a caballo los paisajes interiores y los territorios vedados del Bierzo en compañía de mi amigo, el fotógrafo Anxo Cabada, y de mis dos hijas pequeñas, Alicia y Sandra, de seis y ocho años. Llevé en la mochila acaso el mejor libro sobre la posguerra de nuestros abuelos, Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, con idea de encontrarnos durante el viaje con Santiago Macías y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), entonces en el ojo del huracán por la osadía de querer sepultar con dignidad a miles de paseados que en 2014, ochenta años después, siguen enterrados en descampados y cunetas.
 
Durante el viaje, leí Los girasoles ciegos en la braña de La Fontellada, en las montañas de Palacios del Sil, donde muy bien podrían haber ocurrido los hechos que se narran, la terrible agonía de Eulalio y su hijo recién nacido, junto al cadáver de la madre, Elena, muerta en el parto. Podría haber sido en la misma cabaña donde pasamos la noche:  “Este texto fue encontrado en 1940 en una braña de los altos de Somiedo”.
Tenía la certeza de que el encuentro con Santiago Macías nos abriría espacios de reflexión y libertad, pero no fue posible por azares del viaje, de modo que, sin conocernos, en la mañana del 6 de julio de 2008, apoyado en un tablón, junto al caño de un manantial purísimo, en la braña de La Fontellada, escribí el texto La memoria y el olvido, que ahora releo y suscribo de nuevo. Pocos meses después se cumplió la cita y visitamos a Macías en el laboratorio que la ARMH tenía en el campus de Ponferrada, donde nos dio una sencilla, didáctica e inolvidable lección de historia. Sandra y Alicia tomaron conciencia del horror de la guerra viendo y tocando restos de fusilados –un trozo de tela, una insignia militar, un cráneo con la sien agujereada por un impacto de bala-, fotos de fosas, muestras de ADN, cédulas, botones oxidados, partidas de defunción falsas… toda la posguerra cuya verdad nos han secuestrado durante ochenta años, sepultada bajo tierra.

Al despedirnos, Macías nos dedicó El monte o la muerte, que leí de un tirón en los días siguientes. Desde entonces, me quedó pendiente agradecer a Santiago su generoso encuentro con Sandra y Alicia, que forma parte de la herencia que quiero transmitir a mis hijas. La palabra como única arma y estrategia frente a la conspiración del miedo y el silencio. La palabra y la memoria, pura higiene social y familiar, necesarias como el oxígeno.

Pero, además, gracias a este libro descubrí un hilo oculto sin el que no podría entender mi propio camino. En las páginas de El monte o la muerte encontré la huella de Alfonso Yáñez Seoane, hijo y sobrino de los fundadores del partido socialista en Ponferrada, Alfonso y Alberto Yáñez, colaboradores de Girón y enlaces de la guerrilla, represaliados en la postguerra. Alfonso Yáñez, que rescató discretamente los restos de Girón y le dio digna sepultura, fue una persona sabia, sencilla y humilde, mi profesor de yudo en los años setenta, el maestro que sembró en mi vida las semillas del yoga, de la reflexión, de la búsqueda de la paz interior. Nunca supe, entonces, por qué Alfonso Yáñez guardaba silencio y he tardado cuarenta años en comprenderlo.

Y ha sido gracias a estas páginas de Santiago Macías, tan necesarias. Mi gratitud a Santiago por enseñar a mis hijas y a las nuevas generaciones el camino de la memoria. Mi gratitud y mi recuerdo para Alfonso Yáñez. Y, por último, nuestro reconocimiento y homenaje a todos los que fueron obligados a callar. Nuestro respeto a quienes, como Alfonso, habiendo perdido la guerra, supieron soportarlo sin rencor y ganaron la paz.

Valentín Carrera, editor de eBooksBierzo

 

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