Benito González González, después de tres años de investigación en los archivos provinciales y nacionales, saca a la luz el libro sobre "La villa de Losada, su historia y sus gentes", dedicado a los naturales y vecinos de Losada. Un libro que se comenzó a fraguar mientras buceaba en la historia e investigaba para su anterior libro "Rodanillo, un pueblo del Bierzo Alto".

Por el camino y casi como de paso, fue recopilando datos sobre Losada, de donde guarda hermosos recuerdos de las fiestas y estancias vividas en él en su niñez y juventud, hasta culminar, tres años más tarde, con la publicación de este libro.

"La villa de Losada, su historia y sus gentes" está prologado por Valentín Carrera, y podrá encontrarse dentro de pocos días en todas las librerías de Bembibre, además de Simón en Ponferrada y Pastor en León.

 

Prólogo de Valentín Carrera

Dicen los políticos, aunque creo que mienten con frecuencia, que no hay dignidad mayor que ser alcalde de tu pueblo, pero yo no he visto a ninguno renunciar a ser diputado o ministro para ocupar la pedanía de Villaconejos. Sin embargo, conozco un ramillete de escritores e historiadores que apartan de sí las encumbradas tareas que de costumbre quitan el sueño a nuestros más preclaros académicos y posan sus ojos sobre la humilde historia de “su pueblo”. En palabras de Bertolt Brecht, “estos son los imprescindibles”.

El Bierzo tiene su propia corona de autores que han escrito la vida y milagros de su pueblo. El bembibrense emérito Antonio Díaz Carro es ya un clásico con su Historia de Bembibre, Paco González dibujó y escribió un Toreno imperecedero, el franciscano Flórez Manjarín su ingenuo y delicioso Compludo: pueblecito leonés con historia y Manuel García Anta su Santibáñez  y San Esteban del Toral . Más reciente, Javier Prada plasmó el microcosmos de Villavieja en Sementeira (“cuando un topónimo muere, algo nuestro se muere”) y mi primo postizo Nicolás de la Carrera ha publicado el atractivo volumen Los Barrios: tres pueblos de leyenda.

A este ramillete de autores con pueblo propio pertenece Benito González González [Rodanillo, 1941], que publicó en 2010 el exhaustivo estudio Rodanillo, un pueblo del Bierzo Alto. Cuando apareció esta auténtica enciclopedia Álvarez de Rodanillo y su entorno, escribí: «El Bierzo tiene 346 núcleos de población: si añadimos los pueblos abandonados, los que levitan al paso de los inspectores del catastro, como Castroforte del Baralla, y los que difusamente cambian de país o andurrial (Fornela, Ancares, La Cabrera…), según donde quiera usted poner la raya, bien podríamos decir para andar por casa que en El Bierzo hay cuatrocientos pueblos y pueblines. Si cada cual tuviera un libro como este de Rodanillo, tendríamos una inmensa y precisa, y preciosa, wikipedia berciana de 120.000 páginas, una Larousse comarcal, un Espasa medular, una Enciclopedia Británica-berciana, El Bierzo universal y entero compendiado, el sueño de Borges. Harían falta cuatrocientos bercianos que amaran cada cual a su propio pueblo tanto como Benito González González al suyo: Rodanillo».

La nobleza de sangre de Benito quedó entonces probada en la ejecutoria de aquellas trescientas páginas de microhistoria amena, rigurosamente documentada, con tal lujo de detalles que el lector se deja llevar al señorío eclesiástico de la Edad Media o a los pleitos de hidalgos y pecheros, como si nos estuviera contando la vida de la familia, junto al fuego.

Tres años después, tiempo precioso para una investigación solvente, Benito González ha vuelto a las andadas y nos regala esta obra que me honro en presentar y recomendar al lector: La villa de Losada. Su historia y sus gentes. Los cervantistas avezados desautorizan el refrán «nunca segundas partes fueron buenas», por ser mejor, según juicio que suscribo, la segunda parte del Quijote que la primera. También aquí se despista el refranero y La villa de Losada nada envidia en merecimientos a su libro hermano Rodanillo.

Quiero decir que no escribo este prólogo por compromiso y buena vecindad, sino por gusto y convencimiento, leyendo el libro aún en pañales, impreso en blanco y negro en ciento y pico folios por los que la mano tiende a ir escribiendo notas, quitando y poniendo comas, como un diletante Oscar Wilde; tal es el oficio y la teima de los que escribimos, leemos y editamos con pasión.

La villa de Losada colma cualquier expectativa de los losadeños o losadenses; basta conocer los nombres de sus siete arroyos [Paradilla, Balouta, Llunguera, Valdenuño, Valdegalén, Valdemolín y Llaforcado], para concluir que no quedará detalle, ya sea piedra, papel o tijera, sin remover por la infatigable curiosidad histórica de Benito González.

Al autor –de larga trayectoria profesional en dirección de importantes empresas nacionales-, se le nota la formación en Ciencias Económicas, que aflora en los capítulos dedicados a las instituciones y servidumbres del señorío y al amplio análisis del Catastro de la Ensenada. González dedica un anexo a las ingenuas y campechanas respuestas que dan los vecinos de Losada, reunidos en concejo, al cuestionario recogido por el regidor perpetuo de la villa de Ponferrada, comisionado ante aquella villa de Losada “el primer día de diciembre de mil setecientos cincuenta y un años”. Conocíamos de modo genérico la importancia de esta obra pionera de la ilustración, el Catastro del Marqués de la Ensenada, fundadora de la moderna sociología y estadística, pero viendo su concreta aplicación al acervo de un pueblo, tenemos la certeza de que fue herramienta de progreso en la España de finales del siglo XVIII y sigue siendo fuente de conocimiento hoy en día.

La villa de Losada traza el árbol genealógico de los Osorio y el marquesado de Astorga, que van y vienen a Italia, y emparentan en Sicilia con la misma facilidad con que hubieran podido hacerlo en Labaniego. Cuenta los pleitos y oficios, las rentas y trabajos, la vida cotidiana. Baste una cita: «Tenía en su casa [el párroco] a dos criadas, la una llamada Ángela, de 23 años, natural de Losada, destinada para la asistencia de la casa; y la otra, llamada Julia, menor de edad y natural de San Andrés de las Puentes, pastora de sus ganados menores. A Ángela le pagaba 110 reales; a Julia, 107 de soldada, en la que estaba incluida una cría lanar o cabría. Y a ambas les daba la precisa manutención de comida y bebida».

Apasionante también el largo pleito de Losada con Viñales por el uso de los montes de Balouta, que acabó ventilándose ante la Chancillería de Valladolid (1641), donde Viñales ganó la partida  y de ello aún se duele Losada cuatro siglos después. O la historia del párroco don Leonardo, antes muerto que sencillo, que debió considerarse a sí mismo muy pecador, Dios le perdone, pues «dispuso que se aplicaran por su alma mil misas rezadas y siete votivas y se le hiciera entierro de primera clase con asistencia de catorce sacerdotes y cabo de año con ocho».

Triste fue, como ocurrió en otros muchos pueblos del Bierzo (yo podría contar la de Rimor), la venta de imágenes y retablos, propiedad y patrimonio legal y moral del pueblo y de la parroquia, en fecha tan reciente como 1961, cuando algunos curas se convirtieron en vendedores  de los bienes parroquiales, con el placet de su obispado («en 1964 se llevaron a Astorga para su venta unos retablos...»). Así desaparecieron en Losada joyas «de las que no queda rastro», como escribe el historiador Voces Jolías.

Por todo este lujo de detalles curiosos, pero históricos, y por la importancia de conocer nuestra microhistoria, el libro La villa de Losada, su historia y sus gentes es una perla en esa corona de libros de «mi pueblo» que honran a su autor. Mi más sincera enhorabuena a Benito González González por regalar a sus vecinos de Losada y del Bierzo Alto, y a todo El Bierzo, esta enciclopedia losadiana, amena y entrañable.

Contaremos los días hasta el 29 de septiembre, ya las reinetas pañadas y las nueces esconchadas en el desván, y el mosto hirviendo en las bodegas, para acudir al San Miguelín y tomarnos un ponche de huevos y vino a la salud de los abuelos. Que no hay pueblo que sea patria chica, sino inmensa: patria y matria cuyo estudio y conocimiento ensancha las luminosas estancias de la dignidad y de la memoria.

Valentín Carrera

Comentarios  

0 #1 Villa?Físico 06-08-2014 15:36
En primer lugar, felicitar al autor y colaboradores por ese esfuerzo de investigación.
Pero, y sin ánimo de ofender a los vecinos de Losada o al autor: ¿Se puede hablar de villa de Losada? y, de ser así -porque aunque no me conste podría ser un gran descubrimiento- ¿en qué posición quedaría Losada con respecto a Bembibre? En caso contrario, ya que para ser villa Losada debería disfrutar unos ciertos privilegios, el título podría llevar a confusión.
+1 #2 RE: La villa de Losada, su historia y sus gentesuffffff 06-08-2014 18:36
Pues en el mismo caso que quedaría con respecto a Madrid...
A ver si nos enteramos de una vez que Villa es un título histórico, no un título de posición.

En Bembibibre se abusa tanto de lo de villa que se ha desnaturalizado . Hay que reservarlo para cosas más solemnes y referirse a la ciudad de Bembibre para lo demás, que es lo que hacen en otros sitios.

Solo falta cambiar los cartelitos de centro ciudad por otros de centro villa, para que se rían bien de nosotros.

Por cierto. Villas hay cientos en Esñpña, te todos los tamaños.
0 #3 Yo 07-08-2014 03:00
En el Catastro de Ensenada, al menos, se cita como Villa
0 #4 ja ja ja 07-08-2014 03:53
Pues lo cita así porque tiene esa consideración. Ahora vamos a discutir sobre el color del agua porque nos aburrimos.
El libro se titula así por algo... a ver si dejamos de querer ser los más listos del barrio
0 #5 aclaraciónFisico 07-08-2014 18:14
Gracias a 'Yo' por la aclaración, no entiendo porqué una pregunta de este tipo tiene que ser malinterpretada por algunos (por ejemplo, ufffff y ja ja ja). Ahora bien, dado que el título Villa acarrea unos privilegios, vuelvo a la pregunta (curiosa, no maliciosa) ¿en qué punto deja esto a Losada? Me explico: Un 'Grande de España', un duque, un marqués, etc., disfruta del trato privilegiado protocolario por muy olvidado que la gente del 'pueblo llano' lo tenga, por mucho que se haya endeudado o, llegado el caso, por muy 'guapo' o 'feo' que sea. De forma paralela, entiendo que, si es demostrable que Losada es una Villa, los vecinos, la pedanía o incluso el Ayto. tomen cartas en el asunto exigiendo el titulo y los privilegios que acarrea (sean los que sean, pero los hay). Y, para justificar mi primer comentario, decir que aunque conozco mucha gente de Losada y he pasado muchas horas en ese pueblo (o Villa, como quieran Uds.), es la primera vez que oigo el trato de Villa para Losada.
+1 #6 RE: La villa de Losada, su historia y sus gentesufffffffff 07-08-2014 20:59
Yo no he malinterpretado nada.

Ser una villa no tiene ningún privilegio. Lo mismo que ser Duque o Conde, salvo el de poder llevar el título. El privilegio en este país lo da el dinero y el poder económico y político, que está en manos de cuatro.

Losada o Madrid no es más o menos por ser Villa (Madrid lo es por ser la capital de España no por ser villa). Es un título que queda bien para utilizarlo en momentos institucionales , o en cualquier tipo de acto público o privado, pero en nada más.

Villas hay cientos en España, de todo tipo de tamaños, y no tienen un privilegio por serlo.

Es perfectamente lógico que no supieras que es una villa histórica, tu y la mayoría, pero si quien ha investigado durante tres años para escribir así, lo destaca en el título... ¿crees que se lo ha inventado?

Lo que de verdad sí me sorprende es que pienses eso de los privilegios a estas alturas.
+1 #7 PACIENCIAPico Catoute 03-09-2014 15:52
Busqué el libro en León aprovechando un desplazamiento al terruño. Pero no lo encontré. Supongo que todo es cuestión de paciencia pues el proceso de distribución lleva su tiempo. También lo lleva el deseo de disfrutar de una lectura que estará, sin duda, a la altura de otro libro del mismo autor sobre Rodanillo. Su repaso sigue siendo una delicia para los que queremos recordar un Bierzo que la fugacidad del tiempo pretende hacer desmemoriar. Y esos entrañables pueblos, o villas..., (Rodanillo, Losada y otros) , a la vera del Boeza Medio, necesitan seguir siendo testigos de un pasado irrenunciable, tantas veces desconocido y que reclaman un improbo esfuerzo investigador del que ya nos ha dado testimonio en otras ocasiones el autor del nuevo libro.
+1 #8 Para CatouteBenito González 24-09-2014 00:07
Gracias por tus elogios; muy acertado andas en lo de la paciencia, por la que yo he tenido con los retrasos en la impresión del libro, no imputables a mí.
Pero como todo llega, hoy puedo decirte que el libro ya esta a la venta en el centro social de Losada, y en las librerías de Bembibre, Ponferrada y León.
También he disfrutado con los comentarios anteriores; ahora ya podéis comprobar por vosotros mismo si Losada es o no Villa desde principios del siglo XVI, por lo menos, hasta principios del siglo XX, cuando pasó a pertenecer al ayuntamiento de Viñales.
0 #9 EnmendandoBenito González González 27-09-2014 23:36
Quise decir hasta principios del siglo XlX, hacia 1820, citando de memoria.
+1 #10 LA VILLA DE LOSADAFrancisco García Albares 05-11-2014 02:02
Acabo de leer, casi de un tirón, el nuevo libro de Benito González; esta vez sobre Losada. Otro mérito a añadir a su anterior y magnífica obra sobre Rodanillo. ¡Qué suerte tienen ambos pueblos de contar con una “biografía” que recorre todos sus años con rigor histórico y amenidad familiar repasando personajes y paisaje a veces hasta detalles que parecen imposibles! Porque son siglos los que han marcado su historia.
Nos cuenta el autor todo el pasado de Losada sin esconder las rivalidades entre pueblos vecinos defendiendo su independencia judicial y sus confines con la fuerza de sus mojones. Y la tarea no debe ser fácil cuando (valga como ejemplo) el autor confiesa el repaso a cuatrocientos cuarenta folios manuscritos de difícil lectura para resumir en breves líneas problemas de límites con Rodanillo bajo el amparo de Bembibre.
Magníficas también las fotografías que ilustran las páginas del libro. La altiva espadaña de la vieja iglesia sigue esbelta presumiendo aún de estilo y de tiempos pasados. “Las mujeres en la mina” es un documento gráfico impresionante donde el rostro de sus protagonistas son todo un tratado de psicología social. Y muchas cosas y muchas personas más.
Enhorabuena a Benito González por su trabajo. Gracias por hacernos sentir un Bierzo más cercano a los que vivimos lejos de él.

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