Nació en Madrid y vive en Almería, donde ejerció y se jubiló como maestra hace ya unos años, pero lleva el Bierzo en las raíces, en el corazón y en la amistad. Y hasta aquí viaja dos o tres veces al año para recordar los veranos de su niñez en Los Barrios de Salas, el pueblo de su abuela; o los años setenta en que fue maestra en La Campañana y San Pedro de Trones. El Bierzo de su marido y en el que se criaron sus hijas. El de los amigos, las romerías y los encuentros literarios, como el que participó en pasado año en Noceda. El de embelesar escolares contándoles cuentos o recitándoles poemas al son de la guitarra tañida por José, su marido. El de las cerezas y el botillo, que tanto le presta disfrutar en buena compañía y larga sobremesa.

Ana María Romero Yebra compaginó durante años la docencia con la animación lectora y la creación literaria, fundamentalmente poética, siendo actualmente una de las autoras más relevantes de Literatura Infantil y Juvenil, con unos ochenta títulos en su haber. El último de ellos, Versos en la mochila, vio luz la última primavera y puede ser un estupendo gancho para atrapar niños lectores en este tiempo vacacional. O para mantener viva la llama de aquellos que ya lo son, con su evocador universo de poemas, nanas y cancioncillas vibrantes, además de los bellos dibujos ilustrativos de José Javier Ginés. Versos en la mochila es, por otra parte, un hermoso libro conmemorativo, publicado por la autora para celebrar los 25 años de su primera obra para niños, Hormiguita negra, que con un montón de reediciones a la espalda se ha convertido en un clásico de este género.

Otros títulos suyos -algunos de los cuales pueden encontrarse en la Biblioteca Pública de Bembibre, donde Ana María intervino, al igual que en el Parvulario Pradoluengo, en varias sesiones de animación a la lectura- son: La vaca de Dosinda, una vaca real nativa de Villamartín de la Abadía y madre de un ternero de ojos dulzones de charol negro. El memoriápodo, gracias al cual un niño torpe se convirtió en el más inteligente de la clase. El sapito vegetariano, que se hizo naturista porque no quería comer animales. Colás el fantasma, un libro de bonita factura que acumula ya doce ediciones. Ronda de nanas, una estupenda colección de canciones de cuna. Doña Pescadilla, que enamorada de Don Besugo vio que éste no le hacía caso porque iba a casarse con una sardina. ¡Vamos, cuentos, a Belén!, donde muchos conocidos personajes de cuento corren hacia el portal de Belén. El pirata Pepe, que después de haber robado muchas joyas y monedas se siente ahora menos feliz que cuando era pobre y honrado. ¡Qué argumentos, madre, para estos tiempos que corren! A lo que habría que añadir una larga lista de historias, cuentos y poemas en los que se combinan la ternura, la magia, la sencillez y la frescura para despertar ilusiones y encandilar a los peques.

Aunque Ana María escribe “desde la niña que lleva dentro”, también ha probado suerte con la narrativa histórica. Así, en Mi tío Moctezuma se narra el aplastamiento de la cultura azteca por las tropas de Hernán Cortés. Y con la poesía para adultos, con títulos como Entero para mí, Horario de la hondura, Isla de Brétema, El llanto de Penélope o Mirando escaparates, que fue reconocido en 1994 con el premio “José Antonio Ochaíta” de la Diputación de Guadalajara, con un jurado del que formaban parte, entre otros, Víctor García de la Concha, Carlos Murciano y Rafael Montesinos.

Este es, muy sucintamente, el bagaje literario de esta activa y comprometida creadora, a la que no le impone enfrentarse al folio en blanco para alumbrar nuevos personajes y mundos de ficción, porque la inspiración vive a nuestro alrededor y hay que ponerle la caña para pescarla en el momento preciso; y luego aderezarlo con autenticidad y sentimiento pues así la obra llegará al lector en las mejores condiciones. Porque el fin último de todo libro de creación es, en definitiva, que aporte algo importante, que los lectores lo saboreen y disfruten.

JAY   

 

{module ANUNCIOS GOOGLE PIE}

 

Ajedrez - Encuentra la mejor jugada

Sudoku para todos