El titular del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Ponferrada ha decidido mantener la detención del bembibrense de 35 años acusado de un delito de secuestro y malos tratos a expensas de la práctica de una serie de pruebas que el Fiscal considera necesarios. En concreto se trata de pruebas de geoposicionamiento de acuerdo con los registros de la pulsera de localización con las que el ahora detenido sostiene que "no se ha movido de su domicilio", aseguró la abogada de la víctima, Emilia Esteban.

El presunto agresor declaró en la vista de hoy que permaneció durmiendo en su domicilio entre las 9 de la noche y las 9 de la mañana. Es por ello por lo que el Fiscal considera necesario intentar determinar la posición exacta que reflejó el geolocalizador de la pulsera.

No obstante la abogada no cree que pueda haber precisión absoluta y que el geolocalizador no puede discriminar entre una posición en altura como es la vivienda y el trastero, que es donde supuestamente tuvo lugar la retención y agresión sexual de su ex pareja.

Esta tarde una patrulla determinará el posicionamiento a fin de determinar las posibles variaciones. El acusado puede permanecer detenido de forma preventiva hasta un máximo de 72 horas.

Dos cómplices con el agresor

Una de las cuestiones que ha caracterizado este caso es la posible implicación necesaria de algún cómplice, y el juicio se está orientando precisamente a los movimientos del supuesto agresor ya que él mismo ha asegurado que no salió de su domicilio. Inicialmente se planteaba la opción de que el agresor hubiera actuado con la ayuda de una persona, pero la versión de la víctima coloca en escena a dos personas, además de su agresor.

Por un lado, en su domicilio de Fabero cuando la víctima se preparaba para pasear con su perro, una persona con la cara cubierta con un pasamontañas la agarró supuestamente por el cuello amenazándola con matar a su hijo si no hacía lo que le ordenaba. En un vehículo esperaba una segunda persona, donde la maniataron y colocaron una media en los ojos para que no pudiera ver.

Ya en Bembibre, los hechos tuvieron lugar tal y como describió la denunciante en la bodega de su agresor, y aquí es donde entró en juego su ex pareja, a quien no puede ver pero que le dijo: “mi reina, ya te dije que la pulsera a mí no me iba a parar”. Siempre según la versión de la abogada en declaraciones a la emisora FM Bierzo, esta misma mañana. “Le queman la vagina, le dan una serie de golpes y patadas en el cuerpo de la víctima, y todo ello bajo amenazas de que si se rebela va a matar a su hijo”. Un niño menor que se quedó solo en el domicilio.

En ese momento llegaron las amenazas de que la iban a tirar a las vías del tren, pero “al final no se sabe por qué la dejan en las proximidades de la estación, semidesnuda y con los ojos tapados”. Emilia Esteban considera que no fue el agresor, que éste se quedó en su domicilio, y que quienes salieron con la joven y finalmente decidieron no matarla fueron sus cómplices.

A partir de aquí corrió en busca de ayuda, llamando a los timbres de los portales que se encontraba en las inmediaciones hasta llegar a la farmacia, que solicitó una ambulancia para la víctima.

Hasta ocho detenciones

En declaraciones a la emisora FM Bierzo, la abogada Emilia Esteban aseguró que los problemas comenzaron hace un año cuando el acusado “le pega en la calle y un testigo denuncia”. A partir de ese momento relató el calvario para la víctima y una orden judicial de protección para prevenir posibles conductas agresivas de su ex pareja.

Sin embargo, durante este último año ha tenido hasta ocho detenciones por quebrantamiento de la orden de protección, aunque ninguna de la gravedad de estos últimos acontecimientos, desde la última salida de prisión.

El pasado viernes salió de la cárcel y sólo un día después se repitieron las amenazas, lo que dieron lugar a una nueva denuncia. Eso sí, el Juez decide dejarlo en libertad “porque no puede estar tanto tiempo en prisión provisional sin ser juzgado”.

Indignación con el sistema judicial

Este caso ha puesto de manifiesto la desprotección a la que se someten en determinados casos las víctimas de violencia de género cuando sus agresores salen de prisión. El problema, sobre todo, deriva del largo periodo de tiempo que pasa entre que existe una denuncia y la celebración de juicio, momento en que el Juez debe decidir sobre si mantener prisión provisional o dejar en libertad a la presunta víctima.

Lo que ha sucedido ha provocado la indignación de la víctima, y de hecho su abogada considera que los casos deben estudiarse de forma individualizada con más motivo cuando se dan situaciones de reincidencia que “no pueden ser tratados como un caso más”.

Llamó la atención las numerosas denuncias que se han producido por quebrantamiento de la orden de protección, lo que ha provocado entradas y salidas hasta en ocho ocasiones durante el último año.

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