Desde el pasado fin de semana un sedimento amarillento se fue extendiendo por las calles en toda la comarca, visible sobre todo en los parabrisas de los coches y en mayor medida en los vehículos más oscuros. Una situación que ha dado lugar a diferentes especulaciones y conjeturas a pie de calle: ¿sedimentos procedentes de la térmica?, ¿de alguna industria?... ¿Fumigaciones desde las avionetas?

Nada más lejos de la realidad, según se desprende de un primer estudio visual. La explicación es más tranquilizadora y se puede tratar del polen procedente de la floración del pinar.

En estos términos, el ingeniero forestal Tomás Vega, que ha sido el encargado de plantear esta cuestión a nivel informativa, se ha hecho eco de lo que se comenta a pie de calle, “ha pasado algún año más y la gente dice que si nos fumigan unas avionetas o si es azufre de la térmica”. “Pero hay otra explicación más lógica y tranquilizadora: es polen”, afirma.

Opinión similar la de la bióloga ponferradina Beatriz Buelta, que reconoce que “coincide y tiene todo el sentido con la floración de coníferas”, aunque en este concreto caso también matiza que “no hay ningún análisis”. En este sentido, aunque se dan una serie de características como son el “color amarillo y una floración muy explosiva” coincidente con la lluvia de polen “debería haber una analítica”, no por otra cosa sino “por la repercusión que ha tenido”.

De hecho, no es algo descabellado y ya ha sucedido en otros lugares como en Asturias (entre otros) donde hace tres años este sedimento amarillo llevó a la consejería de Fomento a analizar las muestras que habían recogido tras la presencia de un colectivo ecologista para descartar un posible origen contaminante. Al final, y después de las alarmas, fue lluvia de polen.

 

warhol_360