En los balcones, banderas de España y PortugalEn Bembibre, al igual que en muchos otros lugares de El Bierzo, el partido que enfrenta a las selecciones de España y Portugal en los octavos de final del mundial de fútbol de Sudáfrica, genera sentimientos encontrados. El fútbol es el fenómeno global por excelencia, y el campeonato del mundo su máxima expresión. La identidad nacional gira en torno a una pelota  que bien dirigida entre los tres palos de la portería rival, puede llevar a todo un país al éxtasis, restaurar el honor perdido en viejas batallas, e incluso borrar la crisis económica de un plumazo, al menos durante unos días.

Durante estos días España se llena de banderas rojigualdas para mostrar el apoyo de todo un país a su selección. Pero en Bembibre el rojo y el amarillo se mezclan con el verde y el rojo de Portugal, como se mezclan los sentimientos de muchos de nuestros conciudadanos que tienen sus raíces en el país vecino. Incluso hay quien reconoce que le resulta completamente imposible decantarse hacia uno u otro lado y que celebrará la victoria de quien consiga superar la eliminatoria.

Aunque Bill Shankly, un entrenador inglés de los sesenta, dijo que “el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, sino algo mucho más importante”, lo verdaderamente importante es que cuando amanezca mañana en Bembibre, seguramente veremos ya algunas banderas menos en los balcones, pero seguiremos compartiendo nuestras vidas y nuestra amistad con los mismos vecinos.

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