En estos dos últimos años los municipios de Bembibre, Torre y Congosto, en colaboración con diversas asociaciones vecinales, deportivas y culturales, han iniciado una serie de actividades encaminadas a reivindicar y recuperar la que, en su día, fue importante ruta de peregrinación a Santiago de Compostela por el Bierzo Alto. 

Dentro de ese escenario, consideramos imprescindible rescatar y dar a conocer este artículo, publicado por Enrique Fernández (Quique) el 13 de septiembre de 1963, en el extinto diario PROA y en el programa de las fiestas patronales de Bembbre.

Quique, que llegó incluso a ser campeón provincial de ajedrez  según nos cuenta el director del museo Alto Bierzo, Manuel Olano Pastor, es uno de los primeros y más importantes estudiosos de la historia de Bembibre. Su trabajo, aunque no se le cite expresamente, ha sido tenido muy en cuenta y ha servido de guía para otros historiadores.

 

La tradición marcó el camino a seguir, pero en las rutas señaladas, el nombre de Bembibre, jamás sonó con voz propia, tan sólo como una mínima presencia sin insignificancia entre las etapas del paso. Hasta muchos de los historiadores ignoran el nombre de este importante lugar, dejándole de citar en innumerables tratados. Es muy lamentable esta omisión, pues Bembibre, además de sonar mucho como lugar de emplazamiento de la ciudad romana de Interamnium Flavium es un pueblo por el cual los peregrinos se dirigieron a Santiago, aunque la referida ruta no figure en muchos libros. Y, sin embargo, existieron, dos caminos transitables que llegaban a Ponferrada desde Astorga. Uno de ellos es el más conocido y el que se recorre en la actualidad, tal es el de Foncebadón. El otro ya nadie lo menciona, siendo el que discurría por el puerto del Manzanal, y que nos ocupa en el presente trabajo, demostrativo de su existencia.

Antigua imagen de la iglesia de San PedroEl perfil de la que fuera importante vía tuvo el siguiente gráfico: Astorga, Manzanal, Torre, Bembibre, Almázcara, San Miguel de las Dueñas. O sea, que en vez de seguir por Foncebadón, los peregrinos se desplazaban por la parte norte de la región, que era mejor camino, según escribió en aquella lejana época, Herman Kuning. "Llegas a Storges, pero si quieres seguir mis enseñanzas te dirigirás a mano derecha. Allí no te arriesgas a pasar montaña alguna. Te aconsejo que te guardes de Rabanel. En este camino llegas pronto a Bonforat. Allí preguntas luego por San Maurin. Y deja quedar a Astorga a tres millas a la mano derecha, entonces encuentras como un pueblo en otro. Y tienes buena gente y viajar seguro y voluntarios, vino y pan”.

El testimonio de Kuning es muy certero, fijándonos en sus citas los nombres de Rabanal (Rabanel, dice él) y Ponferrada (Bonforat) y Santa Marina de Torre (San Maurín), datos que nos dan un emplazamiento concreto de la referida ruta…

…la ruta jacobea pasaba por el puerto del Manzanal. Desde luego es más larga, si nos atenemos a lo que dice Jose María Luengo: “Por Bembibre, Almázcara y San Miguel de las Dueñas se conservan trazos bastante característicos de calzada…este camino tenía que partir de Astorga por Puerta de Hierro; desde ella seguía la dirección de la Cepeda, cruzándola, acaso, por el valle del río Brañuelas para alcanzar la altura del puerto, y descender luego, por la otra vertiente, a Cerezal, para tomar la bajada del Bierzo…Esta ruta es mucho más larga que la trazada por el puerto de Foncebadón ”. Luego prueba la existencia.

Más pruebas son la existencia en el alto del Manzanal de una casa de hospitalarios del siglo XII, a parte de una ermita, la del Cristo de la Calzada, señaladas por Gómez Moreno, y que nos hablan claramente de que por estos lugares hubo mucho tránsito de caravanas peregrinas. Y en el “Diario” de Jovellanos se cita con frecuencia esta ruta, que el recorrió en 1792, dando los nombres de Bonillos, Combarros y Manzanal. Conociendo la orografía antigua, las recomendaciones de Herman Kuning cobran realidad, ya que esta ruta peregrina del Manzanal se tornaba más suave en las estaciones invernales que la de Foncebadón. Hoy día todos los caminos han sufrido grandes cambios, por lo que se extraña la existencia de una ruta como la descrita. Pero lo indudable es que existió, y que su paso por Bembibre era olvidado, siendo la etapa más importante hasta Ponferrada, como veremos siguiendo el gráfico.

Naturalmente,  se partía de Astorga (Puerta de Hierro) y ya se iba en busca del Manzanal a partir de Brañuelas por Cerezal y entronizarse con Torre, a donde se llegaría recorriendo toda esta hermosa región de la cuenca del río Tremor, otro bucólico lugar berciano. El camino desciende ya dejando Torre atrás y ya surge como un hito de emoción exclusiva la hermosa vega donde se emplaza Bembibre, oasis perenne de paz, isla decantada por todos en este exuberante mar de vergel cuyo oleaje se extiende sin interrupción por los alrededores. Magna atalaya son los altos de las murallas, desde donde se puede contemplar uno de los espectáculos más grandiosos que puede ofrecer la real naturaleza. ¡Qué gran momento este de arribar en Bembibre para el espíritu y la sensibilidad humana!

La Calle Escobar a mediados del siglo pasado

San Román de Bembibre era la próxima parada, desde donde se continuaba el camino atravesando por un puente el impetuoso río Noceda, llegándose por un camino de incómodos guijarros a Almázcara. En este pueblo en el siglo X ya había un monasterio que llevaba el nombre de San Miguel entregado posteriormente a Sampiro. No debe confundirse con el de San Miguel de las Dueñas, que se halla al sudoeste, también paso de los peregrinos, los cuales se iban ya hacia Ponferrada subiendo por el monte Arenas, que era un paso idóneo para hacer más meritoria la peregrinación, por estar saturado de dificultades, especialmente la “cruel bajada” (leemos en los documentos) ya en busca de Ponferrada. Este es otro de los lugares desde donde se puede divisar un brillante paisaje, además de los pueblos de Matachana y Molinaseca, sin olvidar la hermosa vega ponferradina, digna también del mejor elogio.

Esta es la ruta romana de la que muy pocos se acuerdan a la hora de hablar de los Caminos a Santiago, en la cual se han encontrado miliarios por la parte de Almázcara, probando su existencia. Aquel camino de guijarros y penoso hoy es ya una paradoja en el recuerdo secular, pero no se puede hablar de entelequia a la hora de anotar su presencia en los tiempos descritos.

Y dentro de ella, Bembibre, como base y pilar inmarcesible.

En el boom que en nuestros días estalla con la vuelta a la ruta jacobea, a la que se quiere dotar de gran empaque turístico, Bembibre pasará, volverá a ser de nuevo decisivo eslabón, parada y fonda para el atrayente trasiego de peregrinos y turistas. Bembibre es pueblo también de empaque, de hidalguía suma, pues entre sus gentes campan las máximas esencias para contribuir a que el forastero se encuentre como en su propia casa, que ya es decir, señor.

Y si no, recordar las palabras, al recorrer estos pueblos de Herman Kuning: “…Y tienes buena gente y viajar seguro y voluntarios vino y pan”.

Por eso Bembibre estuvo…y estará en la Ruta a Santiago.    

Enrique Fernández (Quique)

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