Este lunes se cumple un año desde que el ejecutivo de Mariano Rajoy aprobó la reforma laboral, que pretendía “flexibilizar” el mercado laboral para evitar la pérdida de puestos de trabajo y reducir la contratación temporal. Una flexibilización que se tradujo principalmente en facilitar la reducción unilateral de salarios, quitar peso a la negociación colectiva, abaratar el despido y eliminar las trabas administrativas para facilitar los Expedientes de Regulación de Empleo (los famosos EREs).

Un año después, los números son incontestables. En los últimos doce meses se han destruido 850.000 empleos, según se extrae de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el parao se ha incrementado con 691.000 personas, los despidos en un 50% y los eres en un 66%.

Los sindicatos, tanto Comisiones Obreras como UGT, ponen estos números sobre la mesa para criticar una reforma laboral que según afirman, solo ha traído inseguridad en el empleo y mayor precariedad laboral. Fernando Lazcano desde CC OO dice que la reforma solo ha servido para destruir empleo, devaluar salarios y provocar mayor conflictividad social. En el mismo sentido se expresa Cándido Méndez, al hablar de un mercado laboral de baja calidad, bajos salarios y poco productivo.

El Gobierno sin embargo, defiende la medida, alegando que sin esta reforma los despidos hubieran sido mayores, y que el crecimiento interanual del paro ahora es menor. También la patronal se muestra favorable a la reforma laboral, aunque considera que se ha quedado corta.

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