Victorina Rodríguez, la abuela de La Cepeda, desveló algunos de sus más escondidos secretos para alcanzar y celebrar los 105 años de vida en una envidiable plenitud física y mental. “Sopas de ajo, unos trocines de tocino y jamón y un poco de vino quinado Sansón” forman parte de una dieta “de toda la vida” que se niega a abandonar, porque a la vista está que le ha dado un resultado excelente. Aunque también admite que “algo habrá hecho el hambre que hemos pasado”.

La veterana mujer lucía elegante, nerviosa y contenta. No era para menos. El Ayuntamiento de Quintana del Castillo, los vecinos del pueblo en el que nació y siempre ha vivido, Riofrío, y la práctica totalidad de su familia se volcaron en un homenaje muy entrañable y emotivo.

Para alcanzar el día de mayor protagonismo de su dilatada vida, esta mujer ha pasado por todo tipo de vicisitudes, como la pérdida de tres de sus cinco hijos en la Guerra Civil. Sin saber nunca leer ni escribir, “ni poner mi firma”, sacó adelante a la familia, hasta sumar en la actualidad 12 nietos.

Tiempos de dificultades que hoy desembocaron en fiesta y alegría no sólo por haber alcanzado los 105 años, sino por hacerlo en un buen estado de salud general y además “siempre en su casa, o en la de sus hijos”, algo que Ovidio, uno de ellos, considera que ha sido vital. Siendo así, aún puede entretenerse con ciertas labores diarias de la casa, como pelar patatas o escoger las alubias, labores que disfruta y la mantienen activa.

Victorina fue la ‘estrella’ indiscutible de la misa celebrada a la una de la tarde en la iglesia parroquial de Riofrío, la misma en la que “todavía canta la salve a menudo, porque tiene la cabeza muy bien”. Allí se congregaron decenas de personas en torno a la entrañable abuela de la comarca, incluyendo al alcalde de Quintana del Castillo, Emilio Cabeza Martínez.

Todos recordaban cómo hace cinco años, al celebrar el centenario, la anciana vecina ya estaba convencida de que llegaría a su 105 cumpleaños. “Le cantaron el ‘Cumpleaños feliz’ y le decían eso de ‘que cumplas muchos más’; y ella nos dijo que había soñado con la Virgen y que le dijo que llegaría hasta los 105, como así ha sido”, relata Ovidio. Así que la mujer tenía mucho que agradecer en el oficio religioso celebrado. A su término, cuando alguien le dijo que su misa había parecido una boda, no tuvo reparo en contestar: “Es que yo soy la novia… y el novio”.

Posteriormente, en el mesón del pueblo, regentado por un familiar de la homenajeada, hubo un convite para todos los vecinos e invitados. Fue el momento en el que el Ayuntamiento, de manos del alcalde, Emilio Cabeza Martínez, le regaló una placa conmemorativa y un ramo de flores. Ambos simbolizaban “la alegría y el orgullo que sentimos todos” por el hecho de que una vecina pueda alcanzar en tan buen estado una edad tan elevada. Y por la tarde, la celebración se ciñó al ámbito estrictamente familiar.

Comentarios  

0 #1 JF 04-10-2013 15:24
Por la edad creo que perdio en la guerra tres hermanos,no tres hijos. Los combatientes de la Guerra Civil habrían nacido antes de 1918 para tener en el 36 al menos dieciocho años por lo que deduzco que serían hermanos.La señora Victorina según su edad nació en 1908 y los excombatientes de la guerra tendrían hoy de 94 años para arriba aproximadamente .De todas formas alguien nos lo podrá aclarar. Felicidades a la señora Victorina , a Ovidio y a toda la familia.

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