Los cementerios recibieron este viernes a una multitud de personas que, como es habitual año tras año, visitan este día a sus familiares, amigos y seres queridos difuntos. El camposanto de Bembibre fue uno de los muchos ejemplos que registró extensas colas de vehículos y personas ya desde primera hora de la mañana, pero muy concretamente a partir de las 11.30.

Este año el puente de Todos los Santos coincide en viernes, por lo que el número de personas es sensiblemente mayor al de años anteriores. Otro factor a tener en cuenta es que la lluvia finalmente no hizo acto de presencia durante la ceremonia religiosa.

Aunque durante estos últimos días han sido numerosos los familiares que ya se han desplazado hasta los cementerios, hoy día 1 de noviembre se intensifican las visitas hasta tal punto que los párrocos se ven en la obligación de distribuir sus homilías, incluso durante varios días, para cubrir todas las misas programadas.

Esta tradición supone, asimismo, un estímulo para las floristerías que cuando se acerca el día de Todos los Santos viven su particular agosto puesto que, a pesar de la crisis, el recuerdo de los seres queridos se escenifica con un ramo o centro sobre la lápida de los difuntos. Una imagen característica de estas fechas es la fila de panteones con los ramos de flores que han ido colocando los familiares a lo largo de estos últimos días.

Durante la mañana de este viernes la calle era un ir y venir de vehículos principalmente, pero también una hilera de personas caminando, eso sí, paraguas en mano. En el caso de Bembibre no hay servicio de autobús por la proximidad con el cementerio, como en otras poblaciones mayores como Ponferrada donde se incrementan considerablemente los servicios para facilitar los desplazamientos. 

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