La Feria Agroalimentaria Villa de Bembibre volvió a convertirse en un reclamo más allá incluso de la capital del Bierzo Alto. De hecho, la sensación generalizada es que este año ha atraído a un mayor número de personas de toda la comarca del Bierzo, según expresó a este periódico el concejal de Comercio, Turismo y Fiestas, César Ferrero.

"El año pasado ya notamos un número importante de fuera del Bierzo Alto", reconoció el concejal, una tendencia que no sólo se mantuvo este año sino que "es posible que se haya producido un punto de inflexión y que empieza a venir gente en mayor medida de toda la comarca". Es más, el edil constató incluso presencia de público de otras zonas, "personas que llegan al stand del Ayuntamiento y nos dicen que vienen de Palencia, de Valladolid o de otros puntos de la provincia". Casos que pueden ser contados pero que "no dejan de ser llamativos".

Durante estos tres días la oferta agroalimentaria ha vuelto a atraer a numerosas personas al pabellón Bembibe Arena. Unas cifran que han llevado al edil a hacer una valoración positiva. "Quitando el viernes, que es un día de enlace al fin de semana, los días fuertes, la cantidad de gente que ha pasado por aquí ha sido muy importante".

La asignatura pendiente es conseguir un sistema de cuantificación que aporte datos con una mayor precisión. César Ferrero reconoció que "es muy complicado cuantificar el número de personas totales, pero salta a la vista la cantidad de público que ha pasado por aquí". 

En sentido amplio, también hubo satisfacción entre los comerciantes, aunque, como viene siendo habitual, entre aquellos hay una división de pareceres en función del tipo de negocio y productos a la venta. Y este año ha habido un aspecto a tener en cuenta, y es que la clientela fija de los expositores veteranos contrasta con los nuevos comerciantes que han llegado por vez primera y que, en algunos casos, se van con un mal sabor de boca. En estos términos, Ferrero reconoció que aquellos que tienen "un producto llamativo, atractivo y económico venden, y sobre todo aquellos que llevan viniendo más años", pero animó a los expositores a volver a participar en ediciones posteriores a la vista del interés creciente por parte de la población.

Una Feria que este año tuvo que competir con la veterana y nonagenaria Feria de Febrero de Valencia de Don Juan por cuanto el Festival del Botillo no tiene una fecha fija establecida, sino que depende del calendario litúrgico (el Festival el Botillo es 50 días antes de Semana Santa). Y que, incluso, obligó a algunos comerciantes a tener que decidir entre Bembibre o Valencia de Don Juan.

 

225 botillos en el restaurante popular

La apuesta por el restaurante popular ha vuelto a poner de manifiesto que se trata de una iniciativa creciente. Eso sí, el mayor número de comensales llegó el domingo, pero en su conjunto el Ayuntamiento despachó 225 tiquets. O lo que es lo mismo, 225 platos de botillo servidos con su acompañamiento y bebida.

 

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