El rescate a la empresa pública Parque Industrial del Bierzo Alto, S.A. tiene su razón de ser en las pérdidas ocasionadas por el impago de la empresa Cel Celis, que adeuda a las arcas municipales en el orden de 1,4 millones de euros. Tan siquiera el remanente que había conseguido la empresa pública, que tradicionalmente tenía un resultado positivo, ha sido suficiente para paliar los efectos derivados de la entrada en concurso de acreedores.

El concurso de acreedores de Cel Celis no ha dejado otra opción y Pibasa ha tenido que convertir en pérdida esta deuda, que sobre el papel se consideraba hasta la fecha como efecto pendiente de cobro. En este sentido, la tesorería de la mercantil municipal ha pasado a tener signo negativo, lo que la abocaba directamente a la disolución o al rescate por el único accionista, que es el Ayuntamiento de Bembibre.

El primer edil se pronunció este viernes sobre esta situación. Un día después del Pleno, explicó que esta situación se remonta al contrato de compraventa de los terrenos. “Lo grave de todo esto es que Pibasa vendió unos terrenos por 1,5 millones de euros que devolvería cuando la empresa se pusiera en marcha", dijo el alcalde. Pero, añadió, "lo que es realmente grave es que cuando se firmó en la notaría se prescindió de la cláusula resolutoria”.

Esta cláusula resolutoria es una condición a favor del Ayuntamiento en caso de impago. Es decir, ante una situación de concurso de acreedores, si finalmente la empresa llega a la liquidación las instalaciones se ubicarían en una propiedad municipal, lo que obligaría a los propietarios a negociar la adquisición de los mismos.

Sin embargo, prescindir de la misma, dijo Otero, “si hubiera un cierre patronal y desapareciera como empresa, los terrenos no van a revertir al Ayuntamiento de Bembibre”.

El Ayuntamiento tiene todavía una última baza con una eventual subvención que mantiene pignorada a la empresa. Se trata de una ayuda de la Agencia de Desarrollo Económico y de fondos Miner por importe de más de 3 millones de euros, aseguró el alcalde, que en caso de que finalmente lleguen a Cel Celis podrá bloquear para saldarse la deuda.

Esta opción, no obstante, aún tiene varias lagunas. Por un lado, la subvención todavía no ha llegado, y la realidad es que las administraciones no subvencionan empresas en concurso de acreedores. Pero existe otro condicionante y es que pesa sobre Cel Celis el proceso que inició el año pasado el Instituto del Carbón para la revocación de otras ayudas de diferente naturaleza. Dos hándicaps que juegan en contra, hoy por hoy, de los intereses municipales.

En cualquier caso, el concejal de Desarrollo Económico, Sigifredo Benavides, transmitió que en la empresa mantienen la confianza en la recepción de la subvención. Tal es así que incluso la empresa ha pedido al Ayuntamiento tras la última reunión con los acreedores que renuncie a mantener pignorada la subvención. Algo a lo que se niega rotundamente el alcalde: “nos piden que renunciemos a la prenda pero es algo que no vamos a hacer, porque es lo único que tenemos, no hay otra cosa”.

De momento el Ayuntamiento será el encargado de asumir las pérdidas de Pibasa. En las próximas fechas decidirá cómo lo hará, si con una ampliación de capital con dinero en efectivo, o mediante alguna fórmula empleando el patrimonio municipal, como el centro de iniciativas empresariales, tal y como avanzó Otero en Pleno.

 

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