Las Fiestas del Cristo comenzaron, y en el primer día el protagonismo es, en buena parte, de la pregonera. Este año ha vuelto a ser una bembibrense de nacimiento, Pilar Blanco. Una de tantas que tuvo que abandonar Bembibre en busca de un futuro que sólo le alejó de su tierra físicamente. Por ello, el pregón de Pilar Blanco fue el pregón de quien rebusca en su memoria para compartir con sus gentes su perspectiva, lo que fue su tierra y lo que es. 

Con una plaza mayor donde el público aguardó desde la llegada de los pendones -muchos, incluso, desde el espectáculo de magia previo- hasta el chupinazo de inicio de fiestas, Pilar Blanco hizo gala de su facilidad de palabra para hilvanar un discurso que cautivó tanto por el fondo como por las formas. 

Una pregonera que se trasladó a su niñez y a su juventud. Evocó los paisajes que poco a poco han ido transformándose, de la misma forma que Bembibre ha cambiado durante todo este tiempo. Recurrió a su “álbum de fotos de la memoria”, donde se mantienen aquellas casas, soportales, rincones desaparecidos, “esa urdidora de mentiras a través de cuyo brebaje seductor el pasado se transfigura: se hacen gigantes los molinos, exóticos y colmados de aventuras los paisajes más cotidianos”. Todo lo que vuelve a la memoria de la pregonera cuando regresa.

Pero “pocas cosas permanecen igual”. “Lo antaño lustroso ha envejecido, lo nuevo emerge desafiante; lo inmenso se ha encogido, lo agrisado por el carbón verdea en jardines, paseos y huertas renacidos. Las voces y los gestos tampoco son los mismos”.

La protagonista de estas fiestas rebuscó en su memoria para reencontrarse con sus profesores, con sus amigos, que siguen siendo los jóvenes que hacen deporte en las calles de Bembibre. “¿Quién, al cerrar los ojos, no se llena de instantáneas que ya no están pero se anclaron en un punto nunca clausurado de su vida?”.

Del pasado al presente, de lo que fue Bembibre a lo que es, y lo que significa con sus gentes de ayer, de hoy, y de todos los tiempos. “Haced una lista con lo que encontréis como yo he hecho la mía”, planteó la pregonera. “Eso es Bembibre”, concluyó.

Al término, el chupinazo marcó el inicio de las fiestas. Ahora sí, ya es oficial y Bembibre se prepara para disfrutar de cinco días de fiesta, incluyendo este viernes.

El alcalde, José Manuel Otero, quiso destacar el papel de una pregonera "de lujo", dijo. Una persona que "ha llevado el nombre de Bembibre fuera de nuestras fronteras". Y lanzó un mensaje de optimismo en estas fiestas, que pidió que estén "llenas de alegría y felicidad".

Justo después, los asistentes pudieron degustar un bollo ‘preñao’, eso sí, a diferencia de lo que sucedía años anteriores no fue en la plaza Mayor sino en el paseo de Carrizales donde, por primera vez se colocó a una orquesta para amenizar el baile de tarde y noche.

 

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