El Seminario de Astorga acoge desde este jueves una exposición temporal dedicada a Enrique Gil y Carrasco, quien fuera alumno de dicho centro entre 1829 y 1831, “aquellos años dichosos en que los castigos y encierros estaban compensados con tantas y tan alegres escenas”, recuerda posteriormente el propio Enrique Gil en uno de sus artículos periodísticos.

La muestra, organizada por el Instituto de Estudios Bercianos y el Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías, y en la que han colaborado también el Ayuntamiento de Astorga y el Seminario Diocesano donde se expone, está formada por un conjunto de 30 paneles con textos y fotografías referidas a la vida y obra de Enrique Gil, desde su nacimiento en Villafranca del Bierzo el año 1815 hasta su muerte en Berlín en 1846; además de un centenar largo ediciones y reediciones de la novela El señor de Bembibre, con cuadros de las 20 láminas de Eusebio Zarza y Félix Banatero que iluminan la edición príncipe de 1844, y otros 13 paneles con las ilustraciones de José Bort pertenecientes a la edición publicada por Aguilar en 1965.

Dada la especial vinculación del autor con la capital maragata, a la que dedicó en su etapa de escritor dos interesantes artículos: “Los maragatos”, publicado en el Semanario Pintoresco Español el 24 de febrero de 1839; y el número VI de la serie “Bosquejo de un viaje a una provincial del interior”, en El Sol, febrero de 1843; y también a que algunos asturicenses ilustres como es el caso de José María Goy, Ricardo Gullón,  Augusto Quintana o José Antonio Carro Celada, dedicaron en su día varios de sus estudios a la figura de Enrique Gil, se han reunido estos trabajos en una vitrina ex profeso, en la que se expone asimismo un ejemplar de El señor de Bembibre publicado por la imprenta astorgana de Nicesio Fidalgo el año 1899, formando parte de la “Biblioteca de La Luz”, tirada por el trisemanario La Luz de Astorga.



Esta muestra itinerante del II Centenario, que se ha expuesto anteriormente en el Castillo de Ponferrada y en la Casa de las Culturas de Bembibre, lugares en los que ha sido vista por más de 19.300 personas, se podrá visitar en principio hasta el día 21 de este mes, aunque cabe la posibilidad de que se prorrogue unos días más, dependiendo de la acogida que tenga entre el público.

El objetivo de la exposición es, además del disfrute que supone contemplar la diversidad de los ejemplares expuestos y la belleza de las ilustraciones de Zarza-Batanero y Bort, invitar a los visitantes a la lectura de las obras de Gil, en el entendimiento de que el lector disfrutará y se enriquecerá con ello. Es, sin duda, el mejor homenaje personal que podemos hacerle en su Bicentenario y siempre al gran patriarca de las letras bercianas y leonesas, Enrique Gil y Carrasco.

 

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