Esta pasada noche ha sido especialmente complicada en Villaverde de los Cestos, donde el agua sorprendió a los vecinos inundando el barrio de abajo, desde el puente sobre el río Boeza hacia el interior, en una superficie de unos 100 metros. A su paso, el agua anegó una veintena de viviendas particulares y establecimientos privados, causando importantes daños en el mobiliario, enseres y especialmente electrodomésticos.

Desde las 3 de la mañana los vecinos han estado trabajando a fondo para achicar el agua que no paraba de entrar en sus viviendas y que llegaba a cubrir entre unos 20 y 50 centímetros, tal y como se apreciaba esta misma mañana con la marca de la humedad en las fachadas del pueblo.

La peor parte se la han llevado las viviendas más próximas al río. El agua inundó completamente el bajo de una vivienda por el desbordamiento del Boeza, quedando la casa prácticamente en el nuevo cauce del río formado tras la crecida.

El agua entró especialmente por la parte de atrás inundando completamente el bajo, donde tienen electrodomésticos en uso e incluso la calefacción. Hoy no ocultan su preocupación por la previsión de lluvias, con una casa sin luz y sin calefacción, aunque no faltan vecinos en el pueblo que se preocupan por la situación y ofrecen su ayuda en caso necesario.

En otra de las viviendas el bajo está completamente inundado, y la solución se presenta complicada por cuanto ha levantado el suelo interior. El agua mana desde abajo lo que obliga a intensificar las labores de desagüe.

Uno de los bares de la localidad también se vio afectado, con el agua entrando por las puertas principal y por la terraza posterior, lo que provocó importantes desperfectos en el interior de este negocio.

En otra de las viviendas el agua inundó completamente la cochera aledaña donde se encontraba un perro de pequeñas dimensiones que, tal y como destacó la propietaria, estaba literalmente nadando en el interior.

En el exterior, entre el puente y una panadería, aproximadamente en una superficie de unos 100 metros, esta pasada noche se formó una gran balsa de agua que fue la que causó los principales problemas.

 

Vídeos cedidos por el alcalde de Castropodame Román Díaz

 

El problema con el que se encuentra Villaverde tiene dos aspectos a tener en cuenta. Por un lado, la proximidad con el Boeza en la parte baja y la confluencia de dos arroyos de Matachana y Turienzo que bajan hacia el río por el pueblo, lo que provoca el desbordamiento también desde arriba. Es decir, se produce un cuello de botella en el centro del pueblo sin posibilidades de desaguar tal cantidad de agua.

El otro aspecto es de tipo administrativo. Concretamente, las trabas que pone Confederación Hidrográfica del Miño Sil (CHMS) para cualquier actuación en el río tendente a limpiarlo.

En este sentido, los vecinos se quejan que la CHMS permite retirar árboles pero no permite la introducción de maquinaria de ningún tipo. El alcalde pedáneo de Villaverde, José Manuel Rodríguez, se preguntó a ver quién va a llegar al río para quitar un árbol tan pesado del cauce del río.

Los vecinos también expresaban esta mañana su queja más enérgica porque antes el órgano gestor de los recursos hídricos permitía a los vecinos retirar la madera del río, lo que a su vez aprovechaban haciendo acopio de la misma. Hoy no.

Pero no es que no lo permitan, sino que la limpieza podría no ser suficiente para evitar estos trastornos. Muchos vecinos reprochaban esta mañana que no sólo hay madera, sino maleza en general y hasta plásticos que van taponando el río.

El presidente vecinal pidió a CHMS tras las riadas del pasado mes de enero el drenaje del río sin una respuesta por parte del organismo, aunque reconoció que los técnicos sí se desplazaron en estos días de atrás al pueblo.

Pero la falta de soluciones es todavía mayor. La familia más afectada por el desbordamiento con la vivienda al lado del río vio cómo hace dos semanas una gomera se desprendió contra la fachada de su vivienda provocando desperfectos en la misma. A pesar de que ha instado a Confederación para que se haga cargo, ni hay respuesta ni se la espera a corto plazo. Es más, apuntan a que los plazos administrativos podrán demorarlo durante mucho tiempo.

Después de esta intensa noche, ahora queda esperar cómo evolucionan estos días, esperando que la acumulación de agua no vuelva a producir estos desbordamientos. El resto, está en mano de las compañías de seguro de las que esperan una compensación por los importantes daños de esta pasada noche.

 

 

 

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