Como viene siendo tradicional, la localidad de Viñales celebró este sábado una de sus fiestas más populares, la Cruz de Mayo o la fiesta de los Maios. Una tradición que mantiene el pueblo y que durante los últimos años ha venido potenciando para que no caiga en el olvido.

El tiempo se convirtió ayer sábado en el mejor aliado de la fiesta de la Cruz de Mayo, lo que invitó a numerosas personas a participar en esta fiesta que organiza el pueblo, por lo general para vecinos y allegados.

Una fiesta que estuvo amenizada por el grupo de Gaitas y Tradicional de la Escuela de Música de Bembibre y por un dúo que puso la nota musical a la velada e invitó a los asistentes a bailar durante la fiesta.

Con una chorizada popular a lo grande (400 chorizos que dan incluso para repetir con una merienda este domingo) y la música en el exterior de la Casa del Pueblo, la fiesta no deja de convertirse también en un momento de convivencia. El punto y final lo pone la quema de los Maios en la hoguera.

El ambiente no es como hubiera sido muchos años atrás, cuando las tradiciones se mantenían lo más fieles posible a sus orígenes. Con la llegada la fiesta de la Cruz de Mayo, antaño los hombres rondaban a las mozas casaderas entre canciones populares.

En cualquier caso, la Junta Vecinal y un grupo de mujeres organizadoras han apostado por mantener vivas estas tradiciones del pueblo que sirven para involucrar a la población con su historia. Siempre con el mejor pretexto: una fiesta para todos los vecinos.

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