La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pretende que se aproveche la fecha del próximo 18 de julio, para que las instituciones públicas digan “nunca más a un golpe de estado, a una dictadura, a la falta de libertades y al asalto violento al poder”. Para ello les ha remitido el texto de una declaración institucional de condena del 18 de julio.

Un texto en el que comienzan recordanto la declaración aprobada por unanimidad de todos los partidos políticos en el Parlamento, el 20 de noviembre de 2002, donde se establece: “nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y a la dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática”

El 18 de julio es una fecha significativa, ya que como recoge la declaración institucional propuesta por la ARMH, en 2016 se cumplen “80 años desde que un grupo de militares encabezados por el general Franco iniciaron la toma violenta del poder, causando una terrible guerra con el objetivo de instaurar una larga y penosa dictadura. Durante cuarenta años se ilegalizaron los partidos políticos, se persiguió a quien pensaba de forma diferente, se condenó a las mujeres a una ciudadanía de tercera clase, se persiguió a homosexuales y lesbianas y se impuso por la fuerza un modo de vida”.

Después de cuarenta años de democracia y del final de la dictadura, la ARMH considera que es conveniente “no olvidar la dura situación que vivieron millones de personas y mostrar desde las instituciones un rechazo firme hacia cualquier forma de imposición de unas ideas, mediante el uso de la violencia”. “La terrible experiencia de esos años debe ser una vacuna para afirmar la defensa de los derechos humanos y reconocer a quienes padecieron cárcel, torturas y otras formas de represión”.

Advierten que “es deber de las nuestras instituciones mostrar explícitamente el rechazo por una dictadura que negó la libertad y vulneró derechos que hoy son fundamentales e irrenunciables en el ejercicio de nuestra convivencia”. Por eso “desde la defensa de la democracia no puede dejarse ni un resquicio para justificar un golpe de Estado contra el resultado de unas elecciones libres y democráticas, y el uso de la violencia para negar e impedir la diversidad política, cultural, religiosa o de condición sexual”.

Concluyen manifestando, con motivo de este 80 aniversario, lo siguiente:

-“No queremos “Nunca Más un 18 de julio”, ni cualquier tentativa de limitar o suspender las libertades en nombre de ninguna causa”.

-“Reconocemos a todas aquellas personas que sufrieron la represión, que murieron exiliadas lejos de su tierra y de sus seres queridos, que fueron encarceladas, depuradas o perseguidas y al funcionariado ‘depurado’”.

-“Sostenemos nuestro compromiso por continuar afirmando la defensa de los derechos humanos y la denuncia de cualquier vulneración de los mismos. Debemos reiterar sin descanso nuestro esfuerzo por construir una sociedad en la que no vuelva a existir un gobierno que no nazca de la voluntad de la ciudadanía”.

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