El siglo XVIII es conocido como “El Siglo de las Luces” en alusión a que fue cuando el conocimiento racional de nuestro Mundo experimentó un impulso importante. Sin embargo, en los ámbitos rurales este progreso del conocimiento siempre llegaba con cierto retraso. En este artículo hablaré algo de este tema, dejando claro que por razones de espacio, no puede tratarse nada mas que de una visón muy general del progreso científico y técnico que el mundo rural (y en concreto el del entorno berciano) ha experimentado a lo largo de los siglos XIX y XX. Me limitaré básicamente a citar de una serie de inventos o descubrimientos que han cambiado radicalmente el modo de vida de nuestros pueblos. Un análisis más riguroso quizá trajese a colación algunos más. También cito otras circunstancias que en mi opinión nos han llevado a donde estamos.

UNA SOCIEDAD TEOCRATICA, JERARQUIZADA Y POCO TECNOLOGICA

La sociedad del siglo XVIII era jerarquizada y además una sociedad teocrática, en la que todo giraba en torno a la religión. El conocimiento del mundo y lo que se sabía sobre cuestiones esenciales como nuestros orígenes o nuestro futuro; pasaba inexcusablemente por lo que la religión enseñaba. En lo político el pueblo no tenía opinión o la tenía muy deformada. Al vecino corriente sólo de cuando en cuando y a través de noticias que llegaban por conducto oficial, le llegaba alguna información respecto al Rey de España, a la recaudación de impuestos o a la petición de soldados para las sucesivas guerras de España libraba. No había escuelas, la gran mayoría de las personas ni siquiera sabían leer y sin duda fueron muchos quienes jamás en su vida tuvieron siquiera la oportunidad de ver un mapa, para poder situar donde se hallaban Flandes, Italia o las numerosas posesiones que el Rey de España tenía “allende los mares”.

A finales del siglo XVIII se vivía en muchos aspectos como en la época de los romanos. El cultivo del lino y la lana de las ovejas servían para la fabricación de los tejidos. Es cierto que ya se conocía la seda pero este tipo de tejido debían ser mas bien para las clases sociales acomodadas. También había tejidos de algodón, pero la lana y el lino debían ser lo más corriente. Sin duda alguna aún hoy día en muchos parajes de nuestros pueblos se mantiene la denominación de “Las Linares”; para señalar zonas donde antiguamente se cultivaba esta planta que servía para proporcionar tejidos de modo artesanal para consumo doméstico. En el Catastro de Ensenada hay abundantes referencias a este antaño importante cultivo.

Era una época en la que aún se viajaba como se hacía desde siglos a lomos de caballerías y en carruajes tirados por caballos.

Las primeras décadas del siglo XIX fueron testigos de la implantación paulatina de escuelas de primeras letras en los diversos pueblos de España. Esto facilitaba el acceso al conocimiento para sectores cada vez más amplios del mundo rural; lo cual a la larga se volvió en contra del pensamiento único facilitado por las enseñanzas de la Iglesia. Además hubo una serie de paulatinos cambios que modificaron la forma de pensar. Por ejemplo los lugares de enterramiento dejaron de ser las iglesias como durante siglos y sobre todo cuantiosos bienes de la Iglesia dejaron de estar en manos de esta, lo que suponía que el poder económico ya no estaba donde siempre había estado. Como es bien sabido las instituciones religiosas (monasterios en buena medida) desempeñaban un papel similar al de los bancos de nuestros días. Cuando se necesitaba dinero se acudía a alguno para pedir un préstamo (un censo) por el que había que pagar los intereses correspondientes. Como en la actualidad se exigía como aval cierta cantidad de bienes (fincas rústicas o urbanas). Según algún historiador (Pilar Saenz de Tejada), el vencimiento del préstamo quedaba a voluntad del deudor lo que suponía que el gravamen derivado de ese préstamo se mantenía durante generaciones. Yo tengo en este sentido por ejemplo datos tomados del Archivo Histórico Nacional (Madrid) de un censo de este tipo fundado a favor del Monasterio de San Miguel de las Dueñas en el año 1605, por unos vecinos de Castropodame que en aquel año pidieron al Monasterio, la cantidad de 112 ducados. Pues bien en el año 1746 los herederos de quienes casi siglo y medio antes pidieron ese préstamo, seguían sujetos a ciertas obligaciones en relación con el mismo. A lo largo del siglo XIX las llamadas Leyes de Desamortización, fueron arrebatando a la Iglesia su poder económico, que en mi opinión contribuyó a un progresivo alejamiento de la sociedad respecto a la religión.

Por otra parte a lo largo del siglo XIX se asistió a un desarrollo cada vez mayor de las técnicas capaces de fabricar materiales que no los proporciona la naturaleza como son los plásticos, que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana. La invención de los plásticos es un excelente ejemplo de hasta que punto el ingenio humano es capaza de fabricar sustancias que en muchos aspectos son mejores que las naturales. En mas de una ocasión he expresado (es mi opinión personal eso si), que no es cierto eso de que siempre lo natural es lo mejor.

Fue asimismo en este siglo XIX cuando hizo su aparición y tuvo ya un notable desarrollo el transporte por ferrocarril. En el caso del Bierzo fue a finales de este siglo cuando se hizo presente. Otro invento importante para la vida cotidiana fue el correo postal. Aunque sus orígenes son más antiguos fue a mitad del siglo XIX cuando el uso del sello se debió generalizar. La combinación de un medio de transporte eficaz (ferrocarril) con el desarrollo del correo postal; suponía que viajar a tierras lejanas no implicaba como durante siglos la pérdida casi total de contacto con los lugares de origen. Es sabido por ejemplo que los soldados a los que correspondía tener que ir a servir en los Ejércitos de Su Majestad (el Rey de España); a menudo desertaban, porque para ellos la llamada a filas debía suponer en la práctica, casi morir en vida, pues las posibilidades de seguir en contacto con sus familias eran escasas.

Aunque los sucesivos inventos y descubrimientos llegaban a los pueblos con cierto retraso lo cierto es que llegaban. El teléfono, la iluminación eléctrica y los automóviles aunque son inventos del siglo XIX, en muchos casos no llegaron a los ambientes rurales hasta bien entrado el siglo XX. La iluminación eléctrica se debió hacer realidad en principio a base de modestos molinos instalados en ríos que hacían las veces de las modernas centrales hidroeléctricas. La iluminación mediante energía es no obstante sólo uno de los múltiples usos de la energía eléctrica. Esta formando parte esencial de toda vivienda facilitó asimismo la paulatina llegada de aparatos de radio que no obstante en los años que precedieron a la Guerra Civil debían ser aún escasos.

A partir de los años 50 del pasado siglo la presencia de automóviles en los pueblos se hizo mas frecuente a la vez que una aun primitiva red de carreteras se iba poco a poco desarrollando. La televisión empezó a estar presente a partir de los años 60. Este invento junto con el cine nos ha permitido tener una idea de lo que fue el pasado, mucho más ajustada a la realidad de la que tuvieron nuestros antepasados hace siglos. Hoy día por ejemplo el ciudadano medio tiene una idea de la vestimenta de los romanos, mucho mas acorde con la realidad de la que tenían los vecinos de nuestros pueblos del siglo XIX. En la segunda mitad del siglo XX se asistió a una cada vez más acelerada llegada de maquinaria agrícola y de electrodomésticos. Las parejas de vacas o bueyes que servían para la labranza dejaron paso a los tractores; las hoces y las guadañas a modernas máquinas para cosechar cereales y hierba de los prados. Poco a poco las ancestrales eras de los pueblos dejaron de serlo, para convertirse en muchos casos en campos de fútbol.

Las calles llenas de piedras se fueron pavimentando en los últimas décadas del siglo pasado y aquello de “pisar barro” fue quedando en el olvido. El suelo de un pueblo se equiparaba al de las calles de las ciudades.

EPILOGO

En esta carrera cada vez mas acelerada (¿hacia donde?) la llegada de la informática es en mi opinión el ultimo hito importante. Los ordenadores son algo habitual en la mayoría de los hogares. Los teléfonos móviles que en buena medida funcionan como ordenadores nos conectan son asombrosa facilidad con cualquier parte del Mundo.

Si los vecinos que vivieron en nuestros pueblos en el siglo XVIII, viesen como vivimos actualmente, quedarían asombrados. Está claro que estos cambios en el conocimiento, en la tecnología y en el modo de vivir están propiciando también una gran transformación en nuestra mentalidad. Puesto que son cambios cada vez mas acelerados yo entiendo que es totalmente imposible saber cual será el aspecto de nuestros pueblos a dos siglos vista; en el supuesto claro está de que la Humanidad aún siga existiendo. Por lo que sabemos tenemos dos posibles que seguir: uno es la extinción total como le ha sucedido a otras especies vivas; otro la evolución en todos los ámbitos imaginables.

Adjunto una fotocomposicón en la que aparece un dibujo de Francisco de Goya reflejando el aspecto de una era, (lugar para el tratamiento de los cereales), en el siglo XVIII y el aspecto de otra era en el siglo XX y XXI, un campo de fútbol.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

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