Entre Onamio y Molinaseca, existe una cumbre de un monte conocida como “Peña Escrita”. Creo que también en algún mapa topográfico figura el topónimo de “Peña Escribida”. En el entorno de Las Médulas en concreto existe un paraje con este nombre por el que discurre un antiguo canal romano. Los nombres de los parajes en general hacen alusión a su pasado y en consecuencia entiendo que “Peña Escrita” y “Peña Escribida”, hacen alusión a alguna roca situada en los mismos que tenía alguna inscripción o al menos algún signo que recordase a la escritura.

No obstante por lo general las rocas no contienen escrito alguno y aún en caso de que lo tuvieren la escritura es un invento muy reciente visto desde la perspectiva del tiempo geológico. Sin embargo los rocas si se analizan con una mentalidad geológica siempre proporcionan información del pasado.

Cuando por desgracia tiene lugar un hecho delictivo es normal ver a quien compete (policía) examinar el lugar del suceso en busca de pistas de lo que ocurrido. Yo aunque no soy juez entiendo que el testimonio de objetos inanimados (huellas diversas), es de más validez que el testimonio de las personas, pues como es bien sabido los humanos no siempre decimos la verdad y además nuestra capacidad de observar y memorizar es limitada. Los geólogos leen en las rocas fragmentos más o menos completos del pasado de La Tierra, utilizando técnicas que tienen mucho parecido con las utilizadas por la policía para esclarecer un hecho delictivo.

EL CICLO GEOLOGICO

Actualmente y tras siglos de lento progreso en nuestro conocimiento de las rocas y de los fenómenos naturales que las generan, contamos con muchos métodos de “ver el pasado” a través de una roca cualquiera. Todavía recuerdo como hace muchos años uno de mis profesores de geología (Univ. Complutense de Madrid), a través de lo que se observaba a simple vista en una roca empezó a deducir una serie de eventos del pasado reflejados la misma y que lógicamente habría tenido lugar en el entorno geológico de la roca. Creo que se llamaba Lorenzo Vilas. Sus alumnos y siempre dispuestos a mirar la enseñanza con humor hicimos una canción que decía, “…¡¡Lorenzo¡¡, una piedra examinó y la región reconstruyó gracias a su imaginación.”

Esta reconstrucción del pasado es posible en buena medida porque hay un número relativamente limitado de fenómenos naturales, que influyen en las características estrictamente geológicas de una piedra. Estos fenómenos constituyen lo que se conoce como Ciclo Geológico y son los cambios que una roca cualquiera experimenta en el transcurso del tiempo geológico, un tiempo que en general es de millones de años. En este ciclo geológico se producen una serie de fenómenos y los principales son la erosión, la sedimentación, la compactación, la deformación y la fusión. Digo los principales pues hay otros varios que cabría citar en análisis más detallados. De este modo cualquier tipo de roca se puede encuadrar en sólo tres tipos: rocas sedimentarias, rocas ígneas y rocas metamórficas. La transición o el paso de un tipo de roca a otro no tiene que seguir una secuencia concreta. Hay varios caminos. Una roca ígnea o sedimentaria o metamórfica se pueden fundir y pasar a dar lugar a una roca exclusivamente ígnea. Las rocas formadas por el enfriamiento de magmas (la materia fundida que expulsan los volcanes) son siempre rocas ígneas. Una roca sedimentaria puede proceder a su vez de una roca que anteriormente fue metamórfica o ígnea o incluso otra roca sedimentaria. El ciclo geológico esta a grandes rasgos representado en la figura adjunta (tomada de Wikipedia) y como puede verse hay unas 9 situaciones principales que forman una especie de secuencia general; pero esta secuencia permite también una serie de atajos. Por ejemplo una roca ígnea se puede fundir para dar a su vez otra roca ígnea (3 a 9) o bien seguir la secuencia general (3-4-5-6-7-8 y 9). Este gráfico, que no es mío creo que tiene algunas carencias. Yo lo hubiese hecho de otro modo. En todo caso para el ciudadano digamos corriente este gráfico es un primer punto de partida para estudiar geología.

Cada una de esas 9 situaciones representadas en el gráfico pueden dejar su huella en la roca. Para terminar pondré un ejemplo. Si en el borde del río Boeza observamos una de esas rocas redondeadas (“piedras de río”) es evidente que nos hallamos ante una roca sedimentaria arrastrada y moldeada o pulida por el mecanismo de transporte del río y finalmente depositada (sedimentada) en alguna de las orillas de su cauce. Si la analizamos con detalle quizá podamos comprobar que esa roca redondeada en algún momento de su pasado fue sometida a grandes presiones y temperaturas, es decir que fue una roca metamórfica (una cuarcita por ejemplo bien recristalizada). Puede darse el caso de que la roca en cuestión haya sido antes una roca ígnea (un granito como por ejemplo el del Monte Arenas), es decir una roca formada por el enfriamiento de rocas pre-existentes que por algún motivo fueron fundidas como el hierro en una fragua.

Es evidente que este asunto (el Ciclo Geológico) da para escribir una enorme cantidad de artículos. En realidad para escribir libros enormes, así pues de momento lo dejamos aquí. Si el lector se queda con la idea de que las rocas a lo largo de millones de años van experimentados lentas, pero evidentes transformaciones, que están siguen un ciclo y que dejan huellas en la propia roca ya estará la “lección” de esta semana aprendida.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

 

 

 

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