A todos nos resultan familiares conceptos como el metro, el litro, el kilogramo,… pesos y medidas que forman lo que se conoce como el Sistema Métrico Decimal (SMD). Seguramente mas de algún lector de edad similar a la mía, recordará como en sus años en la escuela del pueblo el maestro de turno repartía mas de un coscorrón a cuenta del manejo del SMD. Aquello de pasar de metros a hectómetros por ejemplo y sobre todo cuando se trataba de unidades de superficie o volumen era un verdadero quebradero de cabeza. Ahora no voy a hablar del SMD ya que aunque parezca mentira es un invento muy moderno ya que en España se implantó en el siglo XIX, tras haber sido digamos que diseñado en Francia a finales del siglo XVIII. Las personas de mas edad de nuestros pueblos sin duda aún conservan cierta idea de las antiguas medidas de longitud, superficie, peso,… de ellas hablaremos.

TIEMPO

El tiempo se medía con relojes de sol que señalan las horas con bastante precisión incluso para las exigencias de la vida cotidiana actual. El problema es que el tipo de horario que señalan (hora solar verdadera) no coincide con la hora oficial que es la que usamos en la vida cotidiana y por ello han caído en el olvido o casi en el olvido

PESO Y VOLUMEN

Como unidades de medida de peso y volumen o capacidad se utilizaban unos instrumentos o recipientes adecuados. Al igual que hoy día se dispone de pesas ya calibradas cuya magnitud conocemos o de recipientes cuyo volumen está determinado (un decímetro cúbico por ejemplo). Los concejos de los pueblos solían tener una colección de recipientes y pesas que se utilizaban en las transacciones comerciales cotidianas como hoy día. En vez de hablar de kilogramos o litros (por ejemplo) se hablaba de libras o cántaros. No voy a detallar las equivalencias entre las antiguas medidas y las actuales pues es un listado un tanto aburrido que en todo caso se puede consultar en muchos libros o en la Red. Hay que advertir eso si que a diferencia de lo que ocurre con el SMD, en cada zona había unas medidas y a veces se producen confusiones entre las de una región o incluso una provincia de España y otra,

LONGITUD

Para medias de grandes distancias se empleaban las leguas que venían a ser como hoy día los kilómetros. En base a los datos que proporcionan los cartógrafos de hace siglos, como por ejemplo Tomás López autor de un conocidísimo Mapa del Bierzo del año 1768 se puede definir una legua partiendo de la longitud de la circunferencia terrestre máxima. Este cartógrafo distingue mas de un tipo de legua, pero quizá lo importante es que su definición se basa el dividir un grado terrestre en un número determinado de partes. El problema es que en el siglo XVIII se admitía que esta circunferencia máxima terrestre es de exactamente 40.000 Km. No es exactamente asi, aunque a muchos efectos prácticos podemos admitir que si lo es. A partir de aquí se consideraba que en un grado terrestre entran 20 leguas de marina y 26,5 leguas legales de Castilla. Si hacemos las cuentas en fácil comprobar que entonces una legua de Castilla son 4.193 metros. Este dato para las necesidades del siglo XVIII, estaba calculado con margen de indeterminación aceptable. En El Bierzo era habitual hablar de leguas y aunque las distancias se estimaban a ojo sencillamente (supongo) la verdad es que sobre todo en distancias cortas aunque se afinaba mucho. Aunque obviamente no disponían de cuentakilómteros, si las distancias que se estimaban eran cortas los errores no eran muy grandes. Si eran distancias largas (más de 50

Para distancias cortas se utilizaba la vara que hacía el papel del metro de nuestros días. Una vara son 0,8359 m (al menos en El Bierzo) y en efecto esta es la medida de una vara que cabe deducir de los datos señalados en el mapa de Tomás López siempre que admitamos los 40.000 Km de la circunferencia terrestre máxima.Yo pienso que como 83 cm. son aproximadamente y a muchos efectos prácticos un paso se debían medir las fachadas de las fincas (cuando se median) a pasadas y se suponía que eran varas.

SUPERFICIE

La medida de superficie era una de las mas complicadas. Hasta donde yo se y al menos cuando a mitad del siglo XVIII se hizo el Catastro de Ensenada lo habitual era que en los pueblos no hubiese instrumento alguno para la medida de las superficies y entonces lo que se hacía era lisa y llanamente estimar a ojo la extensión de un terreno. En cada pueblo había algunos tipos considerados expertos que calculaban la extensión de un terreno (en cuartales) simplemente a ojo. Supongo que al menos lo medirían a pasadas, pero incluso dudo que esto hiciesen ya que dicen que estiman su extensión, según como se les presenta a la vista. La extensión la solían indicar en cuartales sobre todo si eran fincas dedicadas al cultivo del cereal.

La definición de cuartal se debió hacer tomando como referencia fincas que se sembraban de cereal (trigo centeno o cebada), si bien también la superficie de un cuartal se acabó utilizando para muchos otros tipos de cultivo e incluso para terrenos sin cultivar. La definición de era la siguiente: un cuartal de terreno es una superficie tal que para su perfecta fructificación se ha de sembrar con un volumen de grano de un cuartal. Eso si asumiendo que el terreno era de buena calidad y matizando que tipo de semilla se utilizaba (centeno o trigo en general). Un volumen de un cuartal es relativamente sencillo de medir, pero ¿Cómo se determina la perfecta fructificación?. Es evidente que este modo de medir era muy impreciso y ello se puso de manifiesto al realizar ese Catastro pues en todos y cada uno de los pueblos se procedió a realizar una operación que consistió en elegir un terreno cuadrado o rectangular que fuese según los “expertos” una extensión de un cuartal y medirlo para saber sus dimensiones en varas castellanas. Los resultados fueron de lo mas dispar desde 576 varas cuadradas (24 x 24), hasta 1560 (26 x60) aunque hubo muchos casos en las que las medidas de diferentes pueblos coincidían. Yo pienso que tanta coincidencia sólo tiene una explicación: las medidas que se daban por buenas en un pueblo se aceptaban sin mas como tales en alguno o algunos de los vecinos. Aun así hay una gran variedad y por ello la medida que hoy se acepta como oficial (según tengo entendido) del cuartal es la de una superficie de 400 metros cuadrados es decir una tierra rigurosamente cuadrada y de 20 x 20 metros es un cuartal.

Es este un asunto ciertamente curioso y metidos ya en el tema se me ocurre que sería posible saber hasta que punto es cierto aquello de que un cuartal de terreno es una superficie tal que para su perfecta fructificación se ha de sembrar con un volumen de grano de un cuartal. No creo que sea muy difícil calcular el número de granos de trigo o centeno que hay en un decímetro cúbico de volumen . Hay que tener en cuenta la densidad del grano y la digamos porosidad o huecos que hay entre granos. Como parece bastante claro que un cuartal eran 13,6 decímetros cúbicos se puede calcular el número de granos (entre ciertos márgenes claro está) que caben en un cuartal de centeno o trigo. Hecho esto lo que cabe preguntar es la separación media que en el terreno debe haber entre un grano y otro para una “perfecta fructificación”. Así sabremos hasta que punto nuestros antepasados andaba o no acertados.

Hay otros detalles mas como el cálculo de las superficies en el caso de prados o viñas, pero iremos paso a paso. Lo primera es aclarar eso de la “perfecta fructificación”, que espero poder hacerlo en un próximo artículo. Adjunto una imagen de una antigua escena del campo. Está tomada de la Biblioteca Complutense de Madrid.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

 

 

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