Durante muchos siglos cada nación e incluso cada población se regía por su hora local. Cuando el Sol alcanza su altura máxima en la vertical de un lugar, es lógicamente cuando las sombras en un suelo horizontal son más cortas y ocurre además que estas apuntan exactamente al Norte Geográfico o si se quiere están rigurosamente alineadas con la dirección del eje de giro del Mundo. Entre dos pasos consecutivos del Sol por la vertical de un lugar se consideraba que transcurrían exactamente 24 horas y por ello en base a este supuesto se construían relojes de sol de los que aún quedan muchos a menudo olvidados y abandonados en edificios históricos.

Con el paso de los siglos se descubrió que este modo de medir el tiempo se podía mejorar, porque aunque parezca mentira entre dos pasos consecutivos del Sol por el meridiano de un punto dado de la Tierra, casi nunca transcurren exactamente 24 horas. Esta diferencia (por exceso o defecto) llega a ser como máximo de unos 30 segundos, pero como se va acumulando un día tras otro llega a ser en algunos momentos del año de hasta casi 16 minutos y medio. Este contratiempo se subsanó utilizando para señalar el paso del tiempo, un sol ficticio llamado sol medio cuya diferencia en espacio y tiempo con el Sol real se conoce en todo momento. Fue creo en el siglo XVIII cuando la comunidad científica se dio cuenta de este detalle.

No obstante en el siglo XIX se hizo evidente otro problema si cabe más gordo. Resulta que tanto el Sol real como el sol medio, en un momento dado se hallan en la vertical de un lugar pero no en la de cualquier otro que esté al Este o al Oeste. Cuando a finales del siglo XIX ya existían el tren y el teléfono, esto suponía que si cada localidad se regía por su hora local (fuese la hora solar verdadera o la hora solar media), los problemas podrían ser espantosos. Por ejemplo un tren que saliese de la parte más oriental de España con destino a la más occidental, se desfasaría respecto al horario previsto en casi 45 minutos. No digamos nada de lo que ocurriría con un tren que cruzase toda la Siberia Rusa. Era preciso hacer otra modificación del modo de medir el tiempo y hacerla además de modo que se aplicase en todo el Mundo. Esto se llevó a efecto lógicamente a finales del siglo XIX. Se dividió la circunferencia terrestre en 24 parte de 15º cada una y se acordó que en dentro de cada una de esas partes (husos horarios), la hora oficial fuese la misma. De este modo se determinó que cuando en un huso dado fuesen las 12 del mediodía, en el huso horario inmediato ubicada al Oeste fuese una hora menos, en el siguiente dos menos,…y así sucesivamente. Lógicamente en los husos situados al Este las horas en vez de ser de menos serían de mas. Dentro de cada huso horario hay un meridiano central que se ubica a 7,5º de cada extremo del huso.

Ahora bien para hacer esta operación había que determinar cual sería el meridiano de referencia o si se quiere cual seria el meridiano a partir del cual se empezaría a contar, esto es el meridiano del Huso Cero, que en cierto modo señalaría la hora de todo el Mundo. El meridiano central de ese huso sería el Meridiano Cero. Si esta labor se hubiese llevado a cabo hace 20 siglos en tiempos del Imperio Romano, seguramente algún meridiano de Roma hubiese sido elegido como el Meridiano Cero, pero en el siglo XIX, el Imperio Británico era el hegemónico y Londres era en cierto modo la ciudad más importante del Mundo. Además el Observatorio Astronómico de Greenwich, (Londres) era sin duda alguna el de más prestigio del Mundo y entonces el meridiano que pasa por ese observatorio fue el elegido. La hora oficial de cualquier punto del Mundo en un instante dado es igual a la de Greenwich más ó menos un número siempre entero de horas. El meridiano de Greenwich es la referencia para medir el tiempo y no sólo eso también el espacio. De hecho en España los mapas topográficos que en principio situaban el origen de medida de las longitudes en Madrid ahora lo hacen en el Meridiano de Greewich.

Con el paso del tiempo es cierto que van apareciendo poco a poco circunstancias que parecen hacer perder a este meridiano su protagonismo. Por ejemplo hay países (aunque pocos) que adoptan como horario oficial uno que no difiere del de Greenwich en un número entero de horas. Por otra parte en tiempos muy recientes apareció otro “problema”. Resulta que el moderno Sistema GPS al ubicar el Meridiano Cero, en vez de colocarlo justamente sobre el Meridiano de Greenwich lo desplazó unos 100 metros al Este. Cien metros en el conjunto de La Tierra son algo insignificante pero visto sobre el terreno la cosa cambia mucho. Por lo que yo se somos varios los curiosos (yo entre otros) que nos hemos dado cuenta de este detalle que se debe, supongo, (aunque no lo se) a un evidente despiste de los técnicos que diseñaron el Sistema conocido popularmente como el GPS (Sistema de Posicionamiento Global). En cualquier caso el Meridiano de Greenwich sigue siendo famoso y por ello en ciertos puntos por los que pasa se señaliza a veces.

En España el Meridiano de Greenwich pasa por las comunidades autónomas de Aragón y Valencia. En esta última lo hace entre el núcleo histórico de la ciudad y el puerto en una zona que no está muy densamente poblada. Hay un parque llamado Parque del Meridiano ubicado justamente en esa zona y supongo que ubicado justamente sobre el paso del célebre meridiano. La gracia estribaría en que pasase justamente por una plaza de un pueblo dado o al menos por su casco urbano, pero (lo he mirado en el SIGPAC) y no es sencillo hallar una calle de un pueblo o una plaza ubicado justamente en el paso del célebre meridiano.

Sin embargo (casualidades de la historia y la geografía) hay un pueblo en Teruel, llamado Valdealgorfa, donde este célebre meridiano si bien no pasa justamente por el pueblo, lo hace muy cerca. La diferencia en tiempo entre el paso de este meridiano y el casco urbano del pueblo no llega ni a 10 segundos de tiempo. En Valdealgorfa son conscientes desde hace años de esta realidad y por ello en el verano del año 2004, ya se había levantado un monolito muy cerca del pueblo que hace referencia al paso del Meridiano de Greenwich por su término. El hecho se recogió en el número 4 de la revista “Garvin” editada por el ayuntamiento de esta localidad. Según mis observaciones (SIGPAC) el Meridiano de Greenwich o Meridiano Cero histórico (no el del GPS) pasa a sólo 67 metros al Este del extremo oriental de un túnel que (otra casualidad) se conoce como el Túnel del Equinoccio (tiene 2139 metros) porque dos veces al año y a escasos días del Equinoccio su eje se alinea respecto a los rayos solares de modo tan perfecto que en el extremo occidental del Túnel se ve el Sol. Por otra parte y como otra curiosidad mas señalo que fue al intentar situar en ortofotos del SIGPAC el paso del Meridiano de Greenwich en las proximidades de ese túnel, cuando me di cuenta de la diferencie entre el Meridiano de Greenwich y el meridiano cero del GPS.

El Túnel del Equinoccio tiene su extremo occidental (desde donde se suele observar el fenómeno del cruce de los rayos solares) ya casi en el casco habitado de Valdealgorfa. Es este extremo occidental del Túnel el que aparece en esta imagen que he toma de “Google Maps”.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

 

 

 

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