Esta afirmación de que el Sol adelanta y atrasa dicha hace siglos sería poco menos que una blasfemia. Durante mucho tiempo (muchos siglos), se consideró que el Sol como reloj natural era el más perfecto posible. En consecuencia hasta el siglo XIX los relojes de sol se utilizaban para poner en hora o para ajustar los hasta entonces imperfectos relojes mecánicos. Sin embargo llegó un momento en que se descubrió que el Sol no es un reloj tan perfecto como durante siglos se pensó. Creo que fue en el siglo XVIII, cuando sucedió esto. Esta realidad es perfectamente conocida por quienes tienen unos conocimientos elementales de astronomía, pero me temo que aún no por el público en general. Vamos pues a hablar de este asunto.

Hay un experimento muy sencillo que puede hacer cualquiera, utilizando su reloj o su teléfono móvil (estos también indican la hora) y que se puede hacer en cualquier época del año. No obstante la mejor época para ello es en torno al uno de noviembre. Se trata de elegir una hora cualquiera por ejemplo las 13 horas y señalar en una superficie horizontal (en el suelo podría ser) la dirección que adopta la sombra de por ejemplo la esquina de una casa. Si unos días más tarde el 5 de diciembre a la misma hora observamos la misma sobra notaremos que está desviada hacia el poniente un poco. Deberíamos esperar unos 7 minutos hasta que la sombra esté en la misma dirección que estaba a las 13 horas del día 1 de noviembre. Es un tiempo significativo. No parece normal que un reloj en sólo 5 días se desfase unos 7 minutos. Si seguimos observando lo que ocurre en sucesivos días, veremos que el desfase hacia el 25 de diciembre es de ¡¡ más de un cuarto de hora¡¡. El asunto no termina aquí pues en sucesivos días ese desfase se sigue incrementando hasta ser de media hora hacia el 13 de febrero.

Por suerte ese desfase a lo largo del año cambia de sentido y aunque hay épocas en las que el Sol se atrasa en otras se adelanta. Este desfase del Sol es lo que se conoce, como la ecuación del tiempo. Hay 4 instantes a lo largo de todos los años en los que se podría admitir que no hay ni atraso ni adelanto. Esos cuatro instantes tienen lugar aproximadamente el 15 de abril, el 13 de junio, el 1 de septiembre y el 25 de diciembre. En consecuencia si queremos que la sombra de un objeto señale la hora oficial, es decir la que utilizamos en la vida cotidiana, hemos de tener en cuenta el valor que día tras día alcanza ese desfase del Sol verdadero. Este desfase es lo que se conoce, según he señalado como la ecuación del tiempo.

Por este motivo al hacer el Parque Solar Didáctico de Bembibre los hoyos en los que han de ir colocadas las plantas, no están dispuestos en línea recta. Ver imagen adjunta. Esas figuras en forma de 8 (se llaman analemas), no se dispusieron así por razones estéticas, si no porque necesariamente han de ser exactamente así para que en el Parque se pueda señalar siempre hora oficial. Las analemas destacadas en color rojo corresponden a las horas en punto. No obstante hay una serie de huecos (para otras tantas plantas) que parecen estar distribuidos “al tuntún”. No es así. Esos agujeros forman parte de las analemas que corresponden a fracciones de hora es decir a medias horas y a fracciones de un cuarto de hora. En totas hay unos 1500 agujeros y todos y cada uno ubicados exactamente en el punto que les corresponde. La imagen es del año 1999. En cualquier otro punto distinto a Bembibre y salvo excepciones muy contadas las analemas o cambian de forma o cambian de posición o ambas cosas a la vez.

El motivo por el que el Sol adelanta y atrasa respecto a los relojes normales, también es hoy día bien conocido, pero lo explicaré en otro artículo. Por hoy con lo dicho es suficiente.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

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