Tanto para los técnicos como para muchos otros trabajadores de la mina las fallas eran una auténtica pesadilla. En cualquier estudio y en cualquier conversación trivial sobre la mina, es difícil que no salga a relucir el tema de las fallas. En este capítulo (el V) sobre el área carbonífera de Torre-Bembibre, abordaremos este asunto que por otra parte entiendo que es totalmente necesario tratar.

Hay que empezar diciendo que el concepto digamos vulgar de lo que es una falla, no coincide exactamente con la denominación en términos geológicos. En la mina cuando en una capa aparecía una anomalía que dificultaba la extracción del carbón, se decía que la capa “estaba fallando” o que la capa “daba falla”. Es evidente que la aparición de una falla suponía en general una merma de la producción, pero la disminución de la producción de una capa no siempre era debido a una falla.

Una falla desde el punto de vista técnico es simplemente una rotura en el terreno con un cierto desplazamiento a ambos lados del plano de rotura. En cualquier caso hay que tener en cuenta que las fallas tal y como las dibujan en los libros no eran exactamente como se veían en la mina. En los libros y con el fin de mostrar de modo nítido y comprensible lo que son, se las dibujaba de un modo que es totalmente correcto a efectos didácticos, pero en la realidad las cosas son más complejas. Tal y como escribí hace algunos meses en otro medio de difusión digital (“Bierzo Digital”), el primer síntoma de la aparición de una falla era la presencia de terreno “descompuesto” es decir poco compacto y/o la brusca desaparición del carbón. A menudo lo que se veía no era un corte limpio, si no una zona que a veces precisaba para ser cruzada una galería de más de 10 metros en los que el terreno estaba como he dicho totalmente descompuesto. En esas circunstancias era imposible saber que dirección o que pendiente tenía el plano (si es que era un plano) de la falla. Solamente localizando ese “trastorno” en varios puntos de la explotación y situándolo en los planos de labores era posible llegar a alguna conclusión. Ni que decir tiene que ese tramo de terreno descompuesto (la caja de la falla) no tenía porque ser siempre de la misma anchura. No siempre se veía un plano como los de los libros, con sus correspondientes estrías que sirven para indicar la dirección y sentido de movimiento de la falla y aún cuando así fuere ya he dicho que el teórico plano de la falla no siempre era un único plano visto en la mina.

Otro tanto ocurría con el desplazamiento (el “salto” de las capas). Este no era rigurosamente constante. Eso de decir que el salto es de un número concreto de metros era a menudo una afirmación temeraria. El terreno no es uniforme y ciertas capas (las más rígidas) ante un empuje se rompen y se desplazan, pero las capas rígidas están mezcladas con otras que no lo son tanto. Una capa más blanda (arcillosa por ejemplo) ante un empuje se comprime en gran parte pero sin llegar a romper o rompiendo pero desplazándose mucho menos que otra mas rígida ante el mismo empuje. En una palabra que eso de ver un corte (plano de la falla) limpio con una dirección y una pendiente bien definidas y con otros elementos de una falla perfectamente reconocibles era una quimera. Es cierto que de vez en cuando si era posible ver fallas como las de los libros; pero esto no ocurría tan a menudo como fuese lo deseable.

GRUPOS DE FALLAS

En el área de Torre-Bembibre como en otras zonas cabe distinguir dos grupos de fallas. Por una parte las denominadas fallas generales, que afectaban a un conjunto de varias capas y que en definitiva era preciso tenerlas en cuenta a la hora de planificar labores en el plazo de varios años, incluso varias décadas. Estas fallas generales y por agruparlas de algún modo yo diría que podemos considerar que son las reflejadas en el estudio general de ADARO. Se trata de fallas de varios kilómetros de recorrido. No obstante hay una (en Minex) que no se refleja en los mapas de superficie porque discurre por un terreno que se halla recubierto por el Terciario, es decir esas tierras rojizas y arcillosas que no pertenecen al Carbonífero.

Algunas de estas fallas discurren en dirección Este-Oeste o más propiamente de Naciente a Poniente y otras de Norte a Sur aunque ligeramente desviadas al Este u Oeste. Son las de este segundo grupo (dentro de las fallas generales), las que mejor conozco y además las que más afectaban a esta área de la que estamos hablando es decir la parte más meridional del Carbonífero de Torre-Bembibre y por ello me centraré en ellas.

Así pues en el área de Torre-Bembibre y en su parte más meridional las fallas generales que podemos enumerar de Poniente a Naciente son las siguientes: Falla o Salto General de Minex, la falla de Blasoñeda, la falla de Santa Cruz, la falla del Salgueiro y la falla de La Silva. La falla de Minex conocida como el “Salto General” implicaba un salto o desplazamiento de las capas en horizontal de 100 metros. La falla de Blasoñeda no era muy conocida y se reconoció sobre todo en un pequeño grupo minero conocido como “Nos Veremos”, cuya bocamina se hallaba junto a este arroyo, al Sur de Santa Marina, pero al Oeste de Santa Cruz de Montes. El salto que experimentaban las capas en horizontal era de 130 metros. Afecta a los paquetes de las Anchas,las Estrechas y Chuchú -Navaleo. Más al Este discurría la falla de Santa Cruz una de las más importantes de toda la zona. Esta falla afectaba esencialmente a toda la estructura de la mina conocida como Campomanes Hermanos. Las capas se desplazaron 150 metros. Esta falla (y como sin duda ocurría en otras similares),aunque en algunos planos se dibujaba como una línea vista sobre el terreno era mas bien una banda de unos 30 metros de terreno totalmente descompuesto. Dicho de otro modo atravesar en la mina la línea de la falla suponía realizar una galería de 30 metros por un terreno muy poco compacto. Se le llamaba en Campomanes Hermanos “La Pastionera”.En superficie esta falla se reconoció en un recorrido de más de 20 km. en dirección SO a NE. La falla de Santa Cruz en las proximidades de este pueblo estaba acompañada de otra también relativamente grande lo que daba lugar a que entre ambas existiese en la mina Campomanes Hermanos una zona donde la explotación era prácticamente nula.

Mas al Este se hallaba la denominada falla del Salgueiro que en superficie implicaba un desplazamiento de mas de 200 metros en las capas del Tramo de las Anchas. Mas al Norte es desplazamiento y visto en superficie parece disminuir. Por ultimo se hallaba la Falla de La Silva que realmente suponía el final del campo de explotación de varias de las minas de la zona. Al Este de la falla de la Silva y hasta donde yo se jamás se halló carbón, es más yo creo que jamás las labores de las empresas lograron atravesar tal falla. Creo que el salto estimado de esta falla era de unos 700 metros, pero no dispongo ahora de datos muy concretos al respecto. En cualquier caso hay que recordar que el salto o desplazamiento de una falla es un concepto un tanto complicado. En los planos y mapas se suele representar el desplazamiento de una falla visto en un plano horizontal y paralelo a la traza (en horizontal), pero el salto real de una falla (salto neto) no siempre es fácil de determinar. Las fallas no tienen porque desplazarse únicamente en la horizontal o en la vertical. Los bloques a ambos lados de una falla se desplazan en cualquier dirección y siguiendo cualquier pendiente.

Además de estas (y otras también importantes) fallas generales había un sinfín de otras mucho mas “pequeñas”, que aparecían y desaparecían de improviso y que eran una verdadera pesadilla por los problemas que causaban. En explotaciones a cielo abierto y quizá en otros tipos de minería esas fallas “pequeñas” (desplazamientos en una capa de un metro o menos), quizá apenas tengan importancia, pero en la minería del carbón eran un serio problema. En la minería del carbón el único método que existía para “intuir” donde podría aparecer una falla eran los planos de las labores ya ejecutadas. Estos son claramente insuficientes para saber con antelación cuando se trata de esas fallas “pequeñas” (pero “matonas” añadiría yo). La geología como cualquier otra ciencia ha avanzado mucho pero no lo suficiente para poder detectar con antelación ese tipo de “pequeñas” fallas y en cualquier caso si es que existe algún método (que lo dudo) para detectarlas con antelación yo jamás lo vi aplicar en las minas de carbón del Bierzo.

En la imagen adjunta se ven dos de esas pequeñas fallas que como era norma general dieron sus correspondientes disgustos. De este asunto hablaremos en otro capítulo.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

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