Aquellos nacidos un 29 de febrero se encuentran en una situación un tanto “insólita”. Sólo cumplen años cada 4 años, es decir los años bisiestos. Este hecho tan curioso como bien conocido, tienen sus orígenes en algo que merece la pena analizar con mas calma. Lo que ocurre es que el año no dura ni 365, ni 366 días. En realidad dura 365 días y (aproximadamente) un cuarto de día más. Es decir hay en general 6 horas que “despreciamos”. En consecuencia por lo general terminamos oficialmente el año con 6 horas de antelación, debido a que no resulta práctico dar por finalizado el año con un número no exacto de días.

Hace 20 siglos que los sabios de la época conocen esta realidad y por ello se adoptó para contar el paso del tiempo, la práctica de que cada 4 años la duración del año fuese de 366 dias. Es una medida lógica. Si cada año damos por terminado el año con 6 horas de adelanto, lo que sucede con ese día de más que se añade en el año bisiesto es que la cuenta se compensa y todo queda atado y bien atado.

Esta circunstancia además de tener su influjo sobre los cumpleaños también se hace notar en otros asuntos. Cuando hace ya más de 25 años yo empecé a pensar en como diseñar un reloj-calendario solar de grandes dimensiones, una de las cuestiones que tuve que abordar fue esta. Se dio la casualidad de que cuando los cálculos se fueron haciendo era el año 1992, un año que era bisiesto. Pronto me di cuenta de que ese no era el año más adecuado para tomar como referencia. ¿Por qué motivo?. Es simple. En el año 1993 habría un desfase de 6 horas, en el 1994, 12 horas en el 1995, 18 horas y en el 1996 un día al inicio del año. Ese día se compensaría a partir del 29 de febrero y por ello en ese año 1996 a partir del 1 de marzo el reloj calendario podría funcionar correctamente pero en los años anteriores no. Lógicamente al finalizar el año 1996 de nuevo volvería el problema del desfase por culpa de esas dichosas 6 horas de sobra.

Pronto me di cuenta de que el año que había que elegir como referencia no era el año bisiesto si no el tercero de un ciclo de 4 años en el que el año primero fuese el bisiesto. El año por ejemplo 1994 sería uno de los idóneos. En este caso lo que ocurriría es que en 1995 habría un desfase de 6 horas, que serían 12 al inicio de 1996. Este año sin embargo al ser bisiesto tiene un día de mas lo que implica que a partir del 1 de marzo ese desfase de 12 horas sigue estando presente ,pero,…entonces será de signo contrario al que se tenía al comienzo del año. Es se iniciaría el año 1996 con 12 horas de antelación se terminaría con 12 horas de retraso. En el año 1997 ese retraso sería de sólo 6 horas y en 1998 sería nulo. De esta forma el desfase máximo que se acumularía durante años y años sería de sólo 12 horas es decir medio día; bien por defecto o bien por exceso.

Yo entonces calculé lo que sucedería si en vez de tomar como referencia el año tercero del ciclo cuatrianual tomásemos otro y rápidamente vi que en cualquier otro caso el desfase acumulado siempre superaría en ciertos años el medio día. Por tanto concluí que el año tercero era el idóneo. Esta circunstancia también hace muchos años que un buen amigo mío D. Luis Lorente Aragón, gran aficionado a la Astronomía y a los relojes de sol me la confirmó.

El desfase de medio día en la señalización de las fechas también tiene influencia sobre las horas. El Sol real no pasa exactamente cada 24 horas por la vertical de un lugar. Hay veces que difiere en casi 30 segundos de las 24 horas exactas. Por tanto si nos “confundimos” en la señalización de la fecha en medio día ello podría suponer, (me parece) en la señalización de la hora unos 15 segundos.

Lo mas importante quizá es que ya hace siglos que se sabe que ese “sobrante” de un cuarto de día (es decir 6 horas) del que hablábamos al principio NO es de exactamente 6 horas. Esto plantea otro nuevo problema, que se hace evidente cuando transcurren muchos más de 4 años. Sin embrago este es otro asunto del que quizá hablaré en otro artículo.

Finalizo con una imagen de un calendario tomada de la Red en la que indico la fuente de datos (publicidad Harf.Wordpress)

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

 

 

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