Una de las primeras dificultades que se pone de manifiesto al diseñar un parque solar didáctico como los descritos en estos artículos, es el hecho de que no todas las fechas y horas a lo largo de un año se pueden representar con comodidad a una misma escala. En las horas próximas a la salida o el ocaso del Sol las sombras en un mismo tiempo (cinco minutos por ejemplo) recorren sobre un suelo horizontal distancias mucho mayores que en el resto del día. Asimismo sucede que en las horas centrales del día y próximas al solsticio de verano las sombras se mueven (sobre el suelo) mucho mas lentamente que en el resto del año. La solución para este problema consiste en diseñar no una, si no varias esferas o cuadrantes ,algo que ni en Castropodame , ni en Bembibre se hizo jamás,…salvo eso si en los diseños.

Otra cuestión que exige un análisis sosegado es el asunto de la zona de penumbra. El Sol no es un foco de luz puntual, es realmente (incluso visto desde La Tierra), un disco de aproximadamente 0,5º de diámetro. Por ello los bordes de las sombras no son nítidos, si no que tienen una zona de penumbra o de transición del sol total a la sombra absoluta. Este afecta a la nitidez con la que se señalan sobre el cuadrante (el suelo) fechas y horas. Asimismo podría dar lugar a que la sombra señalizadora en algunas fechas y horas fuese tan tenue que no se percibiese a simple vista. El análisis de este punto requiere un estudio sosegado y muy detallado que no bien al caso explicar aquí en detalle. Si lo expliqué con cierta profundidad en un artículo que en el año 2006, publiqué en la revista “Carpe Diem”, (nº 19), titulado : “Parque Solar de Castropodame: REMATE DE LA AGUJA”. Hay que señalar que si bien la precisión en la indicación de la hora es de un minuto, lo que supone una gran exactitud, por lo que respecta a la señalización de las fechas es asunto es mas complejo. Hay épocas del año en las que la traza del Sol por el firmamento en un día concreto ,respecto al anterior o al siguiente varía muy poco. Entonces saber a simple vista que fecha se está indicando es complicado. En las proximidades de los equinoccios sin embargo la traza del Sol varía de un día al siguiente lo suficiente para que se pueda distinguir a simple vista la fecha sin confundirla con el día anterior o el siguiente.

También hay otros escollos que sortear al diseñar un parque de este tipo como son la no uniformidad de los meses. Si todos los meses fuesen de 30 días (por ejemplo) las cosas serían mas sencillas,…pero esto no es así. Otra dificultad estriba en que por norma general siempre hay dos fechas en el año en las que la traza del Sol por el firmamento visible es casi coincidente. El cuadrante solar es recorrido desde el solsticio de verano al solsticio de invierno de Sur a Norte; pero ese mismo cuadrante durante el resto del año es recorrido en sentido inverso. Por tanto a la hora de pensar en la señalización de las fechas no queda mas remedio que pensar en dos tipos de bandas, unas que forman el llamado bandeado principal y otras el secundario. El bandeado principal exige la distinción (con colores por ejemplo) de dos tipos de superficies. En el caso de Castropodame son las pintadas con colores azul y amarillo. En el caso de Bembibre son bandas de colores blanco y verde formadas por grava de esos colores. El bandeado secundario necesita un solo color. En Castropodame es el verde y en Bembibre son bandas de hormigón pintadas de color azul.

Otro asunto importante es el concerniente a la nivelación. Para compensar el efecto de la refracción y para lograr el drenaje del cuadrante es preciso realizar una detallada nivelación del cuadrante. En los parques solares didácticos de Castropodame y Bembibre, el límite de representación se fijó en los 10º sobre el horizontes. Cuando el Sol está a menos altura no se representan ni fechas ni horas pues ello supondría (en una superficie horizontal), extender el cuadrante muchísimo. Ahora bien cuando el Sol está a sólo 10º de altura la refracción de la luz y empieza a ser notable y hay que tenerla en cuenta al construir el cuadrante solar, dándole uno nivel de 2,7 cm. más bajo de lo que tendría si no existiese la refracción de la luz.

Aún así (limitando el funcionamiento del parque sólo a las horas en las que el Sol esté por encima de los 10º); se señalizan tanto en uno como en otro la mayoría de las horas del día. En el día con menos horas del año, el funcionamiento es desde las 10 y cuarto de la mañana hasta las 4 y media de la tarde (horario de invierno) . En el día con más horas de luz desde unos minutos antes de las 8 de la mañana, hasta las 9 de la tarde (horario de verano). Si se pretendiesen señalizar fechas y horas en las que el Sol esté más bajo de los 10º, entonces lo mejor sería hacer cuadrantes con superficies no planas y en las que lógicamente también se tuviese en cuenta el efecto de la refracción, que tiende a situar al Sol más alto de lo que realmente está. Es esta otra razón por la que no conviene hacer una sóla esfera. Yo entiendo que habría que hacer un mínimo de tres y de hecho ya en los diseños que hice hace 25 años pensaba en construir tres esferas o cuadrantes que se habrían de complementar. Por motivos ajenos siempre a mi voluntad tanto en Bembibre como en Castropodame, sólo se pudo construir una y ya superando grandes dificultades,…pero este es otro tema.

Termino pues insertando uno de los varios diseños hechos por mi hace años en los que aparecen varias esferas. El problema es que lo único que se ha podido hacer hasta la fecha es construir una y reduciendo lo que habría de hacerse a la mínima expresión y a base de una cantidad de esfuerzo enorme. En cualquier caso el proyecto o la idea ahí queda,…quizá en algún momento a lo largo de este siglo alguien consigue hacerlo realidad.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

 

 

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