Con poca nieve, pero con el espíritu navideño de todos los años. La Peña de Montañeros Gistredo colocó este domingo el Belén en el emblemático pico Catoute en una jornada que consiguió una importante participación. Eso sí, con un tiempo más bien impropio de estos días, en la antesala del invierno, con temperaturas que animaron a muchos asistentes a subir literalmente en manga corta.

Fueron 160 tikets de comida y más de 200 personas en conjunto, aunque es difícil cuantificar el número exacto, salieron puntuales a las 9 de la mañana desde Colinas del Campo. Muchos de ellos movidos por las previsiones que anunciaban buen tiempo, no en vano, en un primer momento se presentaba una jornada lluviosa pero la evolución final hizo cambiar las cosas con un día soleado desde primera hora. Y todo ello disparó las inscripciones.

La jornada comenzó con el fresco característico en Colinas del Campo, aunque los participantes entraron en calor en poco tiempo.

Después de los 3 primeros kilómetros con una subida llevadera comenzó el ascenso moderado, que paso a paso se hacía más cuesta arriba. El tramo final con unos 500 metros de desnivel fueron los más duros para coronar la cima del Catoute. Eso sí, luego quedaría la bajada, no menos dura por el desnivel de 1.175 metros acumulado. Más de 5 horas de media, de las cuales 3 fueron subiendo.

Al final, los asistentes pudieron disfrutar de un paisaje espectacular desde la cumbre del Catoure coronando el pico a 2.112 metros, la cumbre más alta en la comarca. Sólo con pocos restos de nieve, pero con un Belén que ya luce en lo alto de la comarca cumpliendo la tradición que se mantiene durante 47 años consecutivos.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA SUBIDA AL CATOUTE

 

 

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