La Oficina Técnica de la Sequía se ha reunido esta mañana en Ourense donde ha decretado la situación de alerta por sequía, cambiando el estado de prealerta que se activó el pasado 13 de enero y que se ha mantenido hasta este lunes. De esta forma, se establecen medidas de control con el objetivo de mantener los embalses de agua que afectarán, sobre todo, a regadíos, sin restricciones, en este momento al suministro.

El presidente de la Confederación Hidrográfica Miño Sil, Francisco Marín, explicó que 2017 es el año más seco "de la historia" desde que se recogen datos con fiabilidad. "En la demarcación hemos llegado a un 40% por debajo de la media", argumentó, con unas precipitaciones de 670 litros por metro cuadrado "cuando debía haber llovido más de 1100 litros por metro cuadrado".

La alerta por sequía se activa cuando los indicadores ponen de manifiesto que los embalses están entre el 40 y el 65% por debajo de la media. En el caso de la demarcación están al 44%, afirmó Marín, cuando la media en esta época del año se sitúa el en 57.

Esta situación de alerta no supondrá restricciones de abastecimiento de agua, al menos en este momento. "El agua de abastecimiento está garantizada, e incluso vamos a mantener los caudales ecológicos", aseguró el presidente de CHMS. Las medidas implicarán restricciones en determinados canales de riego, en concreto apuntó al canal bajo del Bierzo, con una reducción de las dotaciones para regadío.

CHMS también aumentará la vigilancia en las concesiones para evitar que se malgaste el agua y un control del caudal para rebajar "si es posible en este momento el uso", y comunicar a los ayuntamientos que extremen las medidas de ahorro en cuanto a riego de jardines, calles y reducción de presión nocturna.

 

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