Ni las mínimas lluvias ni las pequeñas nevadas en cotas más altas han paliado la escasez de agua en la demarcación del Miño Sil, que ya empieza a expresar su preocupación por la situación. Tal es así que el presidente, Francisco Marín, reconoció que “estamos peor”, al término la reunión de la Oficina Técnica de la Sequía que analizó la evolución respecto al año hidrológico pasado.

El pasado 1 de octubre dio comienzo el año hidrológico con un 65% menos de precipitaciones y sigue sin llover suficientemente. Una situación de alerta que se mantiene y que, precisamente, el pasado 1 de diciembre le llevó a reunirse con los municipios mayores de 20.000 habitantes para coordinar actuaciones que permitan paliar los efectos de la sequía.

Marín calificó la situación como “anómala”, en un contexto en que los ríos se encuentran en unos caudales ecológicos muy bajos. En determinados casos no sólo se deben aplicar medidas concretas para el control del consumo de agua sino también aumentar los controles sobre los ríos ante posibles vertidos.

Las predicciones para estos próximos días, según la Agencia Estatal de Meteorología, son positivas, por cuanto las previsiones contemplan que la segunda quincena de diciembre y los meses de enero y febrero van a traer más agua de lo habitual.

No obstante, el próximo día 13 se ha convocado el Consejo del Agua para hacer una simulación sobre los efectos que tendría la sequía si la situación se mantiene o, en el peor de los casos, se agravase.

Respecto al pantano de Bárcena, los datos a 5 de diciembre ponen de manifiesto que el embalse se encuentra al 22,41% de su capacidad, con 76,42 hectómetros cúbicos.

No ha habido evolución positiva en la última semana, más bien todo lo contrario, pasando del 23,86% al 22,41% actual.

 

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