Pepe Recouso -americanas, chalecos, pantalones y complementos para caballeros, como decía la publicidad- llegó a Ponferrada desde Órdenes -a órdenes, hoy se le llama Ordes- cuando Ponferrada era la ciudad del oro negro o sea, el carbón.

Por aquellos días, poco más o poco menos, el primer premio de la Lotería nacional de Navidad había alumbrado la sonrisa de muchos ponferradinos y se estrenaba en el Cine Adriano LA BLANCA DOBLE, una revista mal conceptuada por la Iglesia, a pesar de lo cual, caravanas de hombres -casi todos casados- acudían a las sesiones y, de paso, al terminar, hacían una visita a EL BOSQUE una casa de citas -de niñas, se decía antes- que abría a media noche -de tapadillo- y cerraba al amanecer y que estaba situada en el Barrio de la Estación y, a decir de los expertos, tenía el mejor mujerío del noroeste de España.

A Pepe Recouso -prosigo la historia- no le fue bien en Ponferrada , así que cerró la sastrería y la abrió en Toral de los Vados en donde hizo muchos amigos y allí vivió hasta que tuvo la feliz idea de regresar a La Coruña en donde trabó amistad con Amancio Ortega. (Amancio arriesgó y triunfó y pepe Recouso siguió en su tienda de confecciones -Ramosblanc- casi hasta el final de sus días).

Papá y mamá tuvieron una gran amistad con Recouso y con Pura, su mujer, quienes, con frecuencia, desde Galicia, les enviaban bacalao pescado en el Gran Sol o merluzas frescas, porque Pura tenía un hermano cuyos barcos faenaban al Norte del Atlántíco…

Recouso y Pura volvieron alguna vez por Toral en un seat 1400 a gasóleo, camino de Cataluña, en donde visitaban a los fabricantes de telas y regresaban a Galicia con material, y al regreso no se olvidaban de visitarnos en Toral y mamá preparaba para ellos en una agradable velada las merluzas con acelgas.

(En aquellas veladas Recouso contaba el último chiste de Xan das Bolas, un cómico gallego que siempre interpretaba el papel de sereno o de mozo de cuerda en las películas de CIFESA y papá repetía el chiste del napolitano que tenía miedo al barco para regresar a su patria y ofrecía veinte pesos a san Genaro si lo llevaba sano y salvo atierra).

Pura y mamá, mientras tanto hablaban de sus cosas.

De aquellas comidas, me queda el olor a mar de la merluza y una receta que, invariablemente mi madre preparaba para sus invitados: merluza con acelgas, a pesar de la oposición de mi padre que quería obsequiar a Recouso con algo típico, no sé, botillo o un cocido en el que siempre estaba presente una gallina de corral y una mazorca de maíz tierno -si era la época- que papá colocaba distraidamente en la olla.

El plato con el que mis padres obsequiaban a los Recouso era la merluza con acelgas y siempre para seis personas - José Vicente y yo estábamos incluidos en el apartado “personas” y para ello utilizaba seis colas de merluza, un kilo de acelgas, medio kilo de patatas, aceite -de estraperlo- y sal.

En primer lugar lavaba las acelgas en abundante agua y ponía la cacerola al fuego y cuando el agua comenzaba a hervir, añadía las patatas, previamente peladas y troceadas y cuando estaban cocidas, añadía las colas de merluza que cocían durante algún tiempo. Después, sacaba la colas y las colocaba en una fuente, adornada con las patatas y las acelgas y las aliñaba con aceite.

A veces, también, preparaba unos mejillones en salsa, porque mamá, era experta en salsas de todo tipo.

Casi siempre la comida estaba a punto para la una y cuarto que era la hora en la que José Vicente y yo regresábamos de la escuela.

Años después -ya no vivían mis padres ni Pepe Recouso-, en una visita que hice a Pura, le recordaba la anécdota de la merluza con acelgas y se le llenaban los ojos de lágrimas y me dijo:

-Tu mamá que era una buena cocinera siempre preparaba la merluza con acelgas. Yo, un día, le regalé un libro de recetas en el que podía elegir cualquier otra, pero, ni por esas…

Hizo una pausa.

-Había merluza a la baturra, merluza a la castellana, merluza a la gallega, merluza a la extremeña, merluza a la tudelana, merluza a la vasca, merluza al horno, merluza al vino blanco, merluza caprichosa, merluza con avellanas, merluza a la malagueña, merluza con patatas, merluza a la sidra, merluza a la alcarreña, merluza estilo mesonero, merluza en salsa, merluza en salsa verde..

Hizo una nueva pausa, se secó las lágrimas y añadió:

-Fíjate en la cantidad de maneras que hay de preparar la merluza, pero, ella, erre que erre. Siempre merluza con acelgas.

Y suspìró…

Consejo Comarcal Banco de Tierras
 
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