El libro más antiguo escrito íntegramente en Rodanillo -El Bierzo y que aún se conserva, es un manuscrito hecho por cuatro curas y dos vicarios durante 60 años. Es un pequeño libro Sacramental de 170 páginas tamaño cuartilla, que estuvo forrado en pergamino viejo y está dividido en tres partes: Bautismos (B1), Matrimonios (M1) y Difuntos (D1), acontecidos en el pueblo durante el siglo XVII.

A partir del Concilio de Trento de 1563, los párrocos quedaron encargados de recoger en estos libros los datos de sus feligreses, es lo que hoy denominamos registros parroquiales.

El B1 va desde el año 1617 a 1676 y recoge los bautizados, su fecha, los padres y padrinos. El M1, entre 1616 y 1675, contiene los casamientos y de donde eran los contrayentes. En el D1 recoge los fallecidos desde 1616 a 1676, y a partir de 1662 se indica que están sepultados en la Iglesia de San Antolino, del arco arriba o del arco abajo. Bajo cuyo suelo se encuentran los antepasados de Rodanillo.

Siempre formó parte del archivo parroquial de las Iglesias de San Salvador y San Antolín y se encontraba en la Sacristía de esta última “en unos cajones de ornamentos que estaban a la entrada, a mano derecha en el primero de arriba”. Sobre 1992 fue trasladado al Archivo Diocesano de Astorga (ADA), donde se conserva actualmente, aunque ya no se puede consultar, por encontrarse en malas condiciones. El paso del tiempo le ha pasado factura. Las goteras de la Sacristía en otro tiempo, humedecieron sus hojas ayudando a su deterioro actual. Como curiosidad decir que fue el único libro que se salvó del saqueo y quema de las tropas francesas el 27 y 28 de Junio de 1809. Por este motivo D. Clemente Arias, cura de Rodanillo entre 1885-1941, deja una nota en la última hoja del libro que dice: “Hasta el 1749 no hay otro libro”.

El 26 de Octubre de 1729 este libro fue revisado para verificar la genealogía de D. Alejandro de la Vega y de Robles, y conseguir el hábito de Caballero de la Orden de Santiago. En la hoja 13V y 14 se encontró la partida de bautismo de su abuelo paterno del 21 de Marzo de 1631 que prueba su hidalguía, ya que sus ancestros paternos descendían de la familia “de Vega” del estado noble, tan importante y natural de Rodanillo. (AHN Exp. 8625)

D. Alejandro nació en la ciudad de León, fue bautizado en la Parroquia de Ntra. Sra. del Mercado (junto a la plaza del Grano) el 31 de julio de 1689 y llego a ser, entre otras muchas cosas Secretario de Su Majestad el Rey Don Felipe V, primer Borbón de España.

En 1778 se comprobó la genealogía de D. Francisco de Paula María Antonio de Oscariz y de Álvarez, Guardia Marina Leonés descendiente de Rodanillo con los mismos antepasados que D. Alejandro de la Vega. Nació en León el 16 de agosto de 1763 y fue bautizado en San Marcelo el 22 del mismo mes. (Válgoma y Díaz-Varela, D., 1941. Los Guardias Marinas Leoneses. Valencia: Editorial Gruerri)

Hace unos años también sirvió para que Benito González escribiera el libro de Rodanillo, y en mí caso para demostrar la época de una de las obras de arte que se custodian en la Iglesia de San Antolín o San Antolino. En este caso, un San Roque del que se desconocía su antigüedad.

El 24 de junio de 1627, coincidiendo con la entrada como cura de Rodanillo de D. Pedro de Valentín y Llanos, se deja dibujado en una de las hojas de los bautizados una mano con el pulgar y el dedo índice extendidos, que corresponde con la mano de San Roque Peregrino, dato que confirma que a comienzos del siglo XVII esta imagen ya se encontraba en la Iglesia. Parece que la mano de San Roque le sirvió de inspiración, para ilustrar su primera escritura en el libro.

Fragmento del libro B1 de Rodanillo 1627 y San Roque

No se descarta que la obra sea del siglo XVI, por los detalles de la talla del Santo y el ángel que lo acompaña, pero esto habrá que esperar a que lo determinen los expertos.

Posiblemente, los peregrinos del Viejo Camino olvidado de Santiago lo visitaron a su paso por este pueblo, como patrono de los peregrinos y enfermos, para pedirle tener un “Buen Camino” hasta Santiago de Compostela.

David González Hernández

 

 

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