El pregón de José Manuel Martínez dio el pistoletazo de salida oficial a las fiestas del Cristo de Bembibre. Como viene siendo habitual, desde el balcón del Ayuntamiento, dirigió unas palabras a los bembibrenses que se congregaron en la plaza Mayor, a los que invitó a disfrutar de estos días festivos que, en la práctica, comenzaron hoy mismo.

Tal y como sucedió en estos años anteriores, los pendones llegaron a Bembibre para rendir los honores a las fiestas grandes del Cristo. Partieron del Santuario Ecce Homo a las 19 horas para seguir en dirección a la plaza Mayor, poco antes del inicio del discurso del pregonero.

Martínez no olvidó en su pregón la situación por la que atraviesa la minería, con un discurso en que recordó el Bembibre de siempre, "el que a mí me contaron, el que recuerdo, el que realmente fue, el que he soñado, el que es en la actualidad, el que debería ser y todavía no hemos logrado". Y, con ello, pidió que "mi voz sea la voz de todo el pueblo que esta noche resuene en el viento, por lo menos en todo el valle del Boeza y el Tremor, para gritar con fuerza ¡que la minería no se acabe".

Si hay algo común al cargo de honor de pregonero eso es el recuerdo del pasado, cómo lo evocan y cómo lo presentan al público que se congrega cada año para escucharlo. Y José Manuel Martínez diferenció entre dos personajes que eran pregoneros, como son el alguacil, "la voz oficial que ponía en conocimiento de los ciudadanos lo que acontecía en el pueblo", y el pregonero vendedor "que vociferaba sus productos con gracia y picardía por las calles, desde 'a la rica miel', 'la sandía colorá', 'el aceitunero', 'el botijero', 'el afilador'". "Yo hoy, en esta noche, me gustaría ser como el pregonero que oferta los productos más genuinos y auténticos de un pueblo inquieto como el nuestro: la amistad, la alegría, la diversión y la convivencia". 

"El repique de campanas, gaiteros y tamborilero, anunciaban el día del Cristo con su mercado en la plaza y en el Santo en que se vendían los aperos de labranza, yugos, cestas, varas para sacudir los castaños, etc. A ello se unían los lanzamientos de cohetes por el pirotécnico local Benjamín Fernández, más conocido como Tragatejos".

Y la fiesta de tarde, las tiradas al plato o al pichón, el baile de noche que amenizaban las orquestas en pareja, las reinas de las fiestas, fueron algunos de los recuerdos que evocó. "Tengo ilusión por que nuestras fiestas se hagan cada vez más grandes y, sobre todo, ver a los más jóvenes implicarse más y más en ellas". Y pidió que promuevan la creación de peñaso asociaciones juveniles para que "con su propio esfuerzo, organicen diferentes eventos dentro de las fiestas".

El alcalde, José Manuel Otero, presentó al protagonista de estas fiestas. Y lo hizo parafraseando a Martin Luther King con su frase inmortal "hoy tuve un sueño". "Soñé que éste pueblo que está de celebración era un pueblo grande", dijo Otero. "Y entonces me di cuenta de que realmente lo es, porque la grandeza de un pueblo se mide por la grandeza de sus gentes, y en Bembibre eso es indiscutible".

El chupinazo posterior decretó el inicio de las fiestas que dio paso al bollo 'preñao' que sirvió el Patronato de Fiestas a los asistentes al acto inaugural del Cristo.

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