Casimiro López Riera, “Casimiro”, forma parte de la historia más brillante del Atlético Bembibre y del deporte bembibrense. “Buque insignia del club”, como lo calificó el técnico Miguel Ángel Álvarez Tomé. Casimiro fue determinante para que el Atlético Bembibre viviera una de sus mejores épocas, clasificándose para cinco fases de ascenso a Segunda B de forma consecutiva, desde la temporada 1991/1992 a la 1995/1996.

Casimiro nació en Fabero, pero comenzó a jugar al fútbol en las categorías inferiores de la S.D. Ponferradina, con quien se proclamó subcampeón regional juvenil (aún no se habían constituido las Comunidades Autónomas) en la temporada 1975/1976 después de eliminar al Atlético Bembibre de Serafín Vázquez en la final comarcal.

Aunque ya había debutado con el primer equipo en edad juvenil, Casimiro pasa a formar parte de la primera plantilla en la temporada 1978/1979. Esa temporada la Ponferradina finalizó tercera y estuvo muy cerca del ascenso.

Primera etapa en el Atlético Bembibre

Tras finalizar el servicio militar, el entonces presidente del Atlético Bembibre Gerardo de la Mata Ruiz, que estaba confeccionando una plantilla de garantías para regresar a Tercera División, convence a Casimiro para que se una al proyecto y vista por primera vez la elástica rojiblanca. Era la temporada 1979/1980.

Casimiro, que destaca por su capacidad de remate, tanto con el pie como con la cabeza, anota 26 goles y el equipo asciende de categoría.

La proyección del jugador es enorme, y aunque comienza la nueva temporada en Tercera División con el Atlético Bembibre, en el mes de Abril es traspasado a la Cultural Leonesa de Segunda B, cuando ya llevaba anotados 24 goles.

La capacidad goleadora de Casimiro (máximo goleador de los dos grupos de Segunda B en la temporada 1981/1982) no pasa desapercibida para equipos de categoría superior. Son varios clubs los que siguen sus pasos, como el Burgos, Sporting de Gijón, Oviedo, Valladolid… La Cultural no quiere dejarlo marchar, pero un error burocrático le abre las puertas rumbo al Cartagena de Segunda División, donde estuvo dos temporadas (1983/1984 y 1984/1985).

Regresa de nuevo a la Cultural, para jugar dos temporadas más en Tercera División (1985/1986 y 1986/1987) y una en Segunda B (1987/1988).

Como delantero de la Cultural Leonesa alcanzó los mejores registros de la década, y figura en la lista de los máximos realizadores del Club con 70 goles.

Regreso a Bembibre

Pasó por la que fue su primera casa, la S.D. Ponferradina (temporada 1988/1989), sin demasiada fortuna, antes de regresar a Bembibre.

La directiva de Jesús Esteban lo ficha para la temporada 1989/1990, con Enrique Rodríguez como entrenador, anotando 15 goles.

La Ponferradina, que durante la temporada 1990/1991 milita en Segunda B, intenta recuperar a Casimiro. Pero el jugador elige al Atlético Bembibre y se queda en Tercera División con Galarraga de entrenador. Marca 10 goles.

José Antonio Eulate se hace cargo del banquillo del Atlético Bembibre para la temporada 1991/1992. El resultado no puede ser más satisfactorio. El Bembibre alcanza su mejor clasificación histórica al proclamarse campeón de liga, y por primera vez juega la fase de ascenso a Segunda B. Casimiro resulta determinante con 18 goles.

Un año más tarde (temporada 1991/1992) llega al Atlético Bembibre Miguel Ángel Álvarez Tomé, que permanece en el Club durante cinco temporadas, en las que el equipo se clasifica para jugar otras cuatro fases de ascenso. La participación de Casimiro sigue siendo decisiva, anotando otros 64 goles durante ese periodo.

Al finalizar la temporada 1996/1997, con 38 años, Casimiro decide retirarse.

Casimiro entrenador

Casimiro se inició como entrenador en las secciones inferiores del Atlético Bembibre, mientras aún estaba en activo como jugador, haciéndose cargo de los equipos cadete y juvenil. En ambas categorías consigue distintos campeonatos comarcales y provinciales.

Se hace cargo del primer equipo del Atlético Bembibre en la temporada 1997/1998 y posteriormente desde la 2002 a la 2004

Entre medias, en la 1999/2000 entrena al equipo de Fútbol Sala del Atlético Bembibre, que milita en Primera División Nacional A.

En junio de 1992 fue portador de la antorcha olímpica durante quinientos metros a su paso por Bembibre, camino del Estadio Olímpico de Montjuic, sede de las olimpiadas de Barcelona 92.

En 2016 recibió la insignia de oro de la Asociación de Veteranos del Atlético Bembibre, durante una cena homenaje, con la que se reconoce a quienes han dedicado parte de su vida a hacer del Atlético Bembibre un club más grande.

 

 

 

 

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