La Lotería Primitiva nació a finales de 1763 con el objetivo de conseguir una mayor recaudación para las arcas del Estado sin crear un nuevo impuesto, bajo el gobierno de Carlos III. La denominación era Lotería por Números, que daría paso en 1812 al nombre con el que la conocemos actualmente: la Lotería Primitiva. Eso sí, a pesar de su trayectoria, su recorrido se vería interrumpido en 1862 cuando el Gobierno la suprimió, quedando relegada al olvido durante más de un siglo, hasta 1985.

Una trayectoria con dos periodos diferentes que entre ambos sumarían más de 130 años, aunque para celebrar su aniversario se toma como referencia su recuperación en 1985. Con este bagaje, parece lógico pensar que las anécdotas son muchas y están a la orden del día, en muchas ocasiones de notoriedad, desde la forma de llamar a la suerte hasta quién no sabe que es el ganador de un premio importante.

primitiva octubre 2018

La superstición, también en la Lotería Primitiva

La superstición sigue siendo uno de los aspectos ligados históricamente al juego. Son muchas las personas que todavía llevan a cabo algún ritual antes de jugar a la lotería, o quienes tienen cerca o consigo algún amuleto para que atraer a la buena suerte.

Esos amuletos ya forman parte del anecdotario general, entre ellos desde los más variados ritos hasta amuletos; desde la compra de una determinada terminación por motivos especiales como una celebración o una fecha funesta, hacerse con el preciado trébol de cuatro hojas que alguien pueda encontrarse por mera casualidad, una tortuga vinculada a una próspera y larga vida llena de suerte, hasta usar como amuleto algo tan macabro como una pata de conejo (hoy se venden amuletos que simulan ser pata de conejo sin necesidad de matar a ningún animal).

En busca del afortunado

Pero hablar de anécdotas es mucho más que hablar de amuletos para atraer a la suerte. Cuando se trata de lotería, y en concreto de la histórica Lotería Primitiva, se han llegado a dar circunstancias insólitas que han trascendido a los medios de comunicación.

Años atrás, los periodistas rebuscaban en las pequeñas poblaciones intentando poner cara al flamante ganador. Hoy, prácticamente cualquier afortunado busca preservar su anonimato, pero en las pequeñas poblaciones -y aquellas de mayores dimensiones- sigue siendo un fenómeno del que hablar durante muchos días. Tiempo suficiente para empezar a hacer cábalas, sobre todo cuanto más reducida es la localidad o barrio.

El ganador que no sabe que es millonario

Sin embargo, no siempre aparece el ganador, no porque quiera mantenerse al margen de la fama, sino por el más ingenuo desconocimiento.

Esto es lo que le pasó al ganador de un premio de 2,7 millones de euros de La Primitiva que se enteró del premio, nada más y nada menos, que trece días después cuando la lotera revisó si tenía un premio o reintegro en los anteriores.

Ni siquiera el propio ganador sabía que había obtenido semejante premio. Tal es así, que pensaba que Mari Carmen (ese era el nombre de la propietaria del establecimiento) le estaba tomando el pelo.

El agraciado le explicó que esas dos semanas había estado de viaje y que él nunca mira si sus números son premiados hasta que acude a echar una nueva Primitiva y pide que le revisen los anteriores.

Hoy es mucho más sencillo que eso, y el acceso a la información hace más fácil y sencillo comprobar La Primitiva.

El premio récord de más de 101 millones

Inevitablemente, repartir el mayor premio de la historia de La Primitiva también figura en su anecdotario. Será así hasta que no se pueda superar.

El último récord es del sorteo del 15 de octubre de 2015 cuando una persona se llevó la friolera de 101.724.559 euros, el único acertante del sorteo de La Primitiva que es el premio de mayor cuantía repartido por este juego en España.

bolas primitiva

El anterior récord data de febrero de 2014 con la nada despreciable cantidad de 71,28 millones de euros a repartir entre dos afortunados ganadores de primera categoría. Más reciente en el tiempo, el tercer premio en importancia nos lleva hasta julio de 2016, momento en que una persona que se llevó 67 millones de euros.

La anécdota de las anécdotas rompiendo la regla de las probabilidades

Pero la anécdota de las anécdotas no tiene nada que ver con las anteriores. No es un premio récord, no tiene nada que ver con amuletos, ni tan siquiera de ganadores que no saben que lo son. Mucho peor que eso es saber que uno es el ganador de un premio de primera categoría, que en su conjunto se reparten más de 2,7 millones de euros… y resulta que hay nada menos que 47 ganadores de primera categoría.

captura primitiva 23octubre2010

La pregunta que se hace el blog Microsiervos es qué razones hay detrás de todo esto. ¿Cómo es posible que jugándose 17 millones de apuestas con una probabilidad de acertar aproximada de 1 entre 14 millones la estadística se hubiera roto de una manera tan rotunda?

Lo cierto es que la combinación ganadora era realmente llamativa, formada por números muy redondos como el 7-8-10-20-30-40. Al final, esos números que parece que nadie juega y tiene tal cantidad de adeptos que el primer premio no llegó ni a los 60.000 euros. Un primer premio que al final fue todo un chasco.

Al menos, Hacienda no se quedó entonces con el 20% del premio.

 

 

 

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