En el fútbol las cosas pueden cambiar en muy pocos segundos, sobre todo ahora que el poder del VAR, el asistente virtual del árbitro, puede ayudar a tomar la mejor elección. Durante el partido contra Marruecos, en el mismo minuto el VAR ha dado por bueno el gol del empate de Iago Aspas mientras que en el partido entre Portugal e Irán el mismo VAR daba a los persas un penalti que hubiera supuesto el 1 a 1 final. En este tiempo del que hablamos, de repente cambiaron los equilibrios del grupo B y España pasó a ser primera después de haber sido segunda durante casi todo el partido, mientras que Portugal arriesgó su clasificación a octavos, que finalmente llegaría como segunda de grupo. Pasar como primero supone entonces para España un partido más fácil, es decir contra Rusia, mientras que Portugal tendrá que verse las caras con Uruguay, hasta ahora el único equipo capaz de ganar 3 partidos de 3.

España, actualmente favorita absoluda a la victoria final, tiene ahora una inercia favorable por una serie de razones. Aunque no haya desplegado su mejor fútbol y no haya arrasado como todos se esperaban, la Roja ha superado un escollo complicado a nivel mental y se prepara ahora para el recorrido más importante. Si bien Rusia juega en casa, está claro que el desnivel entre ambos conjuntos es enorme, ya que los anfitriones ganaron contra la débil Arabia Saudita y contra Egipto, dos equipos no propiamente equipados para hacer un gran papel.

Además, España cuenta con una serie de jugones como Koke, Asensio, Saúl y Lucas Vázquez que todavía no pisaron con frecuencia el césped y podrían revolucionar la manera de jugar y de atacar. Con un Diego Costa bastante enchufado y autor de tres goles hasta ahora, el problema de España está más vinculado a una deficitaria salida del balón y a cierto desgaste físico que acompaña los senadores como Silva e Iniesta, de calidad elevada pero hoy en día menos reactivos físicamente, aunque el gol del 1-1 contra Marruecos de Isco venga de una gran jugada del número 6.

Isco, en cambio, parece ser el único intocable absoluto, ya que con sus virguerías y sus jugadas deliciosas es siempre capaz de crear superioridad en el ataque y de paso crear espacios para que sus compañeros los aprovechen. Con el malagueño en este estado de forma, España puede apuntar alto, sobre todo ahora que parece tener una buena ocasión de ir a cuartos de final, donde podría toparse con Croacia, una de las sorpresas de esta competición. Aunque todavía quede mucho por jugar y por demostrar, España suele ser un equipo que se levanta en situaciones clave. Tras romper el hielo en la Eurocopa 2008, ahora la Roja ha cambiado la furia por la conducción del balón y siguiendo esta filosofía es uno de los equipos candidatos a la victoria cuando la temperatura y la tensión aumentan.

 

 

 

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