Trascripción literal del comunicado de prensa del Grupo Municipal Socialista de Bembibre

Las fiestas del Cristo de 2017 siguen engrosando la lista de las peores de la historia tal y como Otero nos ha ido acostumbrando año tras año desde que llegó a la alcaldía.

Si ya el año pasado salíamos a los medios hablando de que las fiestas habían sido las peores de la historia, este año, lejos de mejorarlas, Otero y la Concejala de fiestas, Laura Álvarez, han conseguido lo que parecía imposible, que las de 2017 hayan sido peor. De lo malo, en 2016 se pudieron escudar en la lluvia, pero este año, hasta la excusa del tiempo les ha dado la espalda y ya no les sirve.

No ha habido en estos días en nuestra Villa ni un solo motivo que mostrase a bembibrenses y visitantes que, efectivamente, nos encontrábamos en fiestas. Pocas luces y cero banderines, en fin, nada de nada. Llamativo, además, es que el arco de luces que anunciaba las fiestas de nuestro pueblo se encontrase situado en San Román de Bembibre, en lugar de colocarlo al comienzo de nuestra Villa, justo después de la estatua que Otero inauguró. A ver si es que ahora cada año nuestras fiestas se anunciarán en cada una de nuestras pedanías, será eso.

El programa, penoso. En el folleto había únicamente actos deportivos y orquestas, casi nada más, y lo poco extra que había, sobre todo en relación a los más pequeños, lo era con una falta de organización total debiendo apuntarse en el Ayuntamiento previamente para poder participar, sin que hubiese personal asignado a tal efecto. Y así les lució el pelo, atletismo en La Devesa con 7 niños o pintura infantil con 15, sin olvidar el “Prixbembibre” con hinchables en el parque Gil y Carrasco enterrados en un barrizal después de que el riego automático estuviese toda la noche funcionando, en un claro ejemplo (y ya van muchos) de falta de organización y de coordinación entre concejalías. En fin, un desastre porque lo poco que había y que atraía a gente a nuestras fiestas Otero se lo ha ido cargando, años atrás, las carrozas y, este año, el concurso de entibadores, el concierto de la banda de la Escuela Municipal de Música y la feria de alfarería. Lo único tradicional que persiste es el mercado medieval pero a ojos de todos está que este año apenas tenía puestos. En resumen, unas fiestas que cada vez van de mal en peor porque es de lógica, que si no se va a mejorar lo que ya había, al menos que eso continúe. Pero claro, Otero y la lógica nos llevan demostrando ya seis años que nunca van de la mano.

Está claro que este Alcalde y su Concejala de fiestas han puesto poco esfuerzo en que Bembibre asome la cabeza, aunque sólo sea un poco en los días festivos. Su apatía y desinterés se demuestran año tras año con unas fiestas que, aunque pensábamos que era difícil de conseguir, cada vez son peores. Veremos con qué nos sorprenden en 2018. Lamentablemente, los augurios, visto lo visto, no son nada buenos.

 

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