Transcripción literal del comunicado de prensa del Grupo Municipal Socialista

Es difícil imaginar un político más ingrato que Manuel Otero. Desde que es alcalde no para de despotricar contra la traída de agua de Bárcena y ahora resulta que, en un año de extraordinaria sequía, Bembibre no ha tenido ni tendrá ninguna falta de agua gracias a que desde el mes de abril la trae del pantano, como más o menos ha hecho desde que entró en funcionamiento. Otero, sin embargo, sigue sin darle valor a que tiene agua a destajo, solo habla de los costes que le supone esa infraestructura. Sin duda, preferiría no tener ningún coste y dejar a la Villa sin agua, como pasaba hasta 1991: ¡catorce horas diarias sin suministro!

El agua no la paga Otero, nos la está cobrando al pueblo a pelo de conejo con una subida del 85 % totalmente injustificada. Pero ahora sabemos que el cobro del agua, de toda el agua, está fuera de la ley, porque, después de seis años y pico de mandato, a pesar de que en 2011 recibió en tramitación la concesión administrativa únicamente a falta de concretar el caudal, no solo no ha conseguido legalizar la captación de Bárcena sino que también está a punto de perder la licencia de la captación de San Facundo por no haber realizado las obras de mantenimiento, explotación y emergencias de la presa que le ha prescrito la Confederación Miño-Sil. Y lo que es peor, Otero, que había hecho de la presa de San Facundo la obra de su vida, sigue sin plantearse siquiera la inversión necesaria para realizarla. Cacarea, cacarea, pero todo sigue igual.

La presa de San Facundo es una solución para el municipio en los meses de invierno, porque el agua viene por gravedad, pero, claro, hay que tenerla en condiciones y eso implica emplear dinero, que es justo lo que no quiere Otero. Otero, como en Bárcena, solo quiere el agua, no los costes de su traída. El agua es mérito suyo y los costes son culpa de los socialistas. Es la retahíla que lleva repitiendo desde que es alcalde.

Así, la Confederación, harta de las trampas de Otero, no ha tenido más remedio que tomar cartas en el asunto y aplicar las multas que, naturalmente, tendremos que pagar todos los vecinos de Bembibre sin comerlo ni beberlo, nunca mejor dicho. Por la presa de San Facundo se le ha impuesto una sanción de 5.000 € con apercibimiento de cierre. Y por la traída de Bárcena nos caído dos multas, una de 45.000 € y otra de 10.686,68 €.

Ya está bien de hacer demagogia con el agua de Bembibre. No se puede seguir hasta la eternidad con el cuento de que San Facundo sale gratis y Bárcena nos arruina. A la gente hay que decirle la verdad. Si queremos seguir aprovechando el agua de San Facundo, hay que legalizar la explotación, cueste lo que cueste, dejando de robar el agua, como se hace ahora. Y también hay que avisar a la gente de que esta inversión no sirve para los períodos de estiaje, porque el Arroyo del Real se queda sin agua y hay que tener otra captación que nos suministre agua el resto del año. Por eso es absolutamente imprescindible la traída de Bárcena.

Otero, mucho farfullar que no quiere el agua del pantano, pero la coge a la chita callando durante cinco o seis meses todos los años y la coge porque no tiene otra, ni nunca nos ha dicho de dónde podría traerla. Predicar no es lo mismo que dar trigo y lo malo es que todavía nos quedan casi dos años por aguantar un alcalde tan corto y tan incompetente.

 

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