El pasado mes de febrero, el alcalde de Bembibre, José Manuel Otero, había anunciado una inversión patrimonial aprovechando el remanente de tesorería que cuantificó, a falta de determinar definitivamente, por encima del millón de euros.

Desde entonces la negociación se ha centrado en la adquisición de la Casa del Notario, una inversión que, si las partes rubrican el acuerdo definitivo, pasará a engrosar el patrimonio municipal. Cabe destacar que los vecinos de Bembibre ya se benefician del aparcamiento público en la finca interior, cuya superficie es de 3.000 metros cuadrados.

Éste fue el fin inicial para negociar la adquisición de la Casa del Notario hace una década, momento en que la construcción llegó a estar amenazada ante el interés para construir un edificio de cuatro alturas. Sin embargo, la protección especial de la vivienda y la chimenea impedía dar el paso, lo que dio lugar a un recurso de los propietarios que el Ayuntamiento trasladó a la Comisión Territorial de Urbanismo (CTU).

El entonces alcalde, Jesús Esteban, había asegurado que el sentir generalizado era mantener ese nivel de protección de la Casa del Notario y la chimenea.

Sin respuesta por la CTU, el Ayuntamiento interpretó el silencio administrativo como positivo, por lo que podía dar el paso para la descatalogación. Un asunto que llegó a plantearse en sesión plenaria en 2010, pero la realidad finalmente fue otra. Es más, en las propias guías turísticas de Bembibre figuraba esta construcción como ejemplo de la evolución del Bembibre modernista.

El Ayuntamiento no ha avanzado detalles al respecto, concretamente si se mantendrá su uso como estacionamiento público o si se plantea otra finalidad diferente. Lo que parece claro es que la administración local recurrirá a fondos de administraciones superiores una vez concluya la restauración del edificio Villarejo.

Otra propiedad que podría pasar a engrosar el patrimonio municipal es el edificio que linda con la finca del Notario, que se encuentra al borde del derribo por su estado precario. Los propietarios podrían donar la vivienda al Ayuntamiento para que éste proceda a su derribo y apuntalamiento de la fachada colindante, incrementando la superficie destinada a aparcamiento.

 

 

 

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